Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.
Resumen
- 01/07/2008 23:16 - Los elegidos.
- 03/07/2008 00:16 - Bendito Primer mundo.
- 05/07/2008 16:17 - Hit The Road, Jack! Ray Charles.
- 09/07/2008 22:44 - El Estatuto.
- 13/07/2008 14:19 - Chan Chan. Compay Segundo.
- 20/07/2008 22:34 - A bocajarro.
- 24/07/2008 14:51 - Nana para Canica.
- 31/07/2008 15:14 - Retirado en la paz de estos desiertos. Quevedo.
Los elegidos.

http://www.moleiro.com/miniatura.v.php?p=78/es
-Pero … ¿por qué lo hicisteis?
-Tú no lo puedes entender, hija.
-¡No me llames hija … nunca más!
-Hija … teníamos que hacerlo … para … salvarte … la vida.
-Ya veo que no me escuchas, que nunca me habéis escuchado.
-Hija … fue por tu bien … para salvarte.
-¡¿Salvarme?! ¡¿De quién?! ¡¿De vosotros mismos?!
-Escucha … Todo fue muy rápido. No hubo tiempo de pensar nada …
-¡¿Pensar?! ¡Pero si ya lo teníais todo pensado … años, años antes! ¡Sois unos monstruos! ¡Unos monstruos … imperdonables! ¡Eso es lo que sois!
-Escucha, hija … ¿cómo puedes decirnos eso? Te hemos criado, te hemos vestido, alimentado, educado en los mejores colegios. Te hemos dado todo … lo mejor. Tú no lo entiendes, pero ya lo irás entendiendo poco a poco. Teníamos la misión de salvarte … El mandato divino de salvarte. ¿No lo entiendes? Estábamos … predestinados a hacerlo. Nosotros no podíamos tener hijos y era … era … nuestra oportunidad.
-¡Sois unos … cínicos y unos … unos … asesinos!
-¡Hija! ¡No te consiento! …
-¡Tú ya no puedes prohibirme nada! ¡No eres mi madre!
-Pero … pero … hija … ¿cómo puedes ser tan cruel?
-¡¿Cruel yo?! ¡Vosotros matasteis a mis padres!
-¡No! ¡Eso no es cierto! ¡Mentira, mentira! ¡Ya estaban muertos cuando! …
-¡Entonces … lo sabíais! ¡Sabíais que habían sido asesinados! ¡Sois peor que asesinos, sois cómplices carroñeros!
-¡Ya basta, María Eugenia! ¡No te consiento que nos sigas insultando!
-¡¿Qué tú no me consientes?! …
-¡Siéntate! ¡No te debo nada, no te debo ninguna explicación, pero te voy a decir de una vez por todas por qué lo hicimos y lo volveríamos a hacer una y mil veces! ¡Pero luego te exijo, ¿me oyes bien?, te exijo que dejes de insultarnos y de acosarnos y de pedirnos explicaciones! Te irás de viaje a una residencia de la Orden y estarás allí el tiempo que sea necesario para que comprendas que ya no hay vuelta de hoja y que lo que hicimos fue lo mejor para ti y fue un mandato … divino.
-¡Estás loca! …
-¡Cállate! ¡Cállate o te mato aquí mismo con esta pistola! ¡Me vas a escuchar quieras o no y luego vas a desaparecer … para siempre si te empeñas en no entenderlo! Así está mejor. Escucha, tú no puedes entenderlo, pero lo entenderás. Nosotros … nosotros hemos sido elegidos … ¡Quieta! ¡No te muevas! Sí, te guste o no, hemos sido elegidos por Dios para una misión muy importante. Y a cambio de nuestro … sacrificio, gozamos de ciertos … privilegios muy por encima del resto … de los mortales. Hay … mandamientos de la Ley de Dios que nos están … digamos … dispensados en aras de la alta y sagrada misión que tenemos encomendada. Y esa misión es … la mejora de la especie humana. Ahora ya lo sabes. A través de la Orden, nosotros trabajamos junto con otros muchos científicos de todas las ramas del saber y de todos los países del mundo en un programa secreto que tiene como objetivo último el perfeccionamiento de la raza humana. De la raza blanca, naturalmente. De la única raza pura que existe en la tierra.
-De la raza … aria.
-Pues … sí. Veo que al fin lo has entendido.
-Ya. ¡Pero estamos en Brasil, en el siglo XXI!
-¡Precisamente, hija! ¿Quién se lo va a imaginar? ¿Quién te va a creer si intentas contarlo?
-Hola, hija ¿qué haces?
-Aquí, viendo la tele.
-Y ¿qué ves, hija?
-Un culebrón brasileño, creo. Y tú, ¿qué tal en esa reunión de? …
-De la Orden. Bien, bien, hija. Pero ya sabes lo pesado que eso de que te hayan … elegido.
© Javier Auserd.
Bendito Primer mundo.

Allá por los años 90, Felipe González dijo algo así (cito de memoria, aunque recuerdo perfectamente la polémica que levantó) como que “prefería morir asesinado en el metro de Nueva York a vivir en la Plaza Roja de Moscú”. Era su forma (lamentable) de hacer la pelota al capitalismo occidental justificando su abandono del marxismo y su tránsito a la socialdemocracia más reaccionaria. No fue su único tránsito. También transitó hacia la OTAN y hacia Marruecos dando la espalda al pueblo saharaui. Estará satisfecho. ¡Ha sido todo un héroe (antisocialista) del tránsito! Menos mal que el capitalismo occidental (más reaccionario que la socialdemocracia más reaccionaria) le pagó como se merecía (y como suele hacer) y por poco le sienta en el banquillo. Quiero decir que así, al menos, vio cómo se las gastan los “navajeros intelectuales” del metro de Nueva York.
Este preámbulo viene a cuento de una noticia que acabo de ver en:
http://www.europapress.es/internacional/noticia-muere-mujer-esperar-24-horas-ser-atendida-hospital-estados-unidos-20080702160704.html
y que habla de la muerte de una mujer no en el metro, sino en un hospital de Nueva York desatendida por los mismos encargados de atenderla y que me ha recordado la frase de González porque igual en la Plaza Roja de Moscú (o en un hospital de la URSS) había sobrevivido entonces, aunque igual ahora ya tampoco.
En todo caso, parece una fábula con moralina de cómo el paradisíaco Primer mundo es el mejor ejemplo de dónde los inmigrantes no deberían venir, sobre todo a morir. No va a servir de nada, claro está, y ellos van a seguir desembocando en este espejismo con la misma equivocada y preconcebida idea que atraía a los bárbaros al Imperio Romano hasta que se den cuenta, como se la dieron entonces aquellos teutones y compañía, de que les va a salir mejor invadirnos a lo bestia y ponerse los modelitos de nuestras pasarelas de corbata para que ellos y nosotros tengamos que volver a empezar de casi cero, pero con ellos de jefes.
No va a ser mañana, ni pasado. Yo ya no lo veré, lo que no me tranquiliza lo más mínimo. Pero la Historia es inexorable tarde o temprano, especialmente cuando no se aprende de los errores garrafales de los clubes selectos, de los cotos cerrados, de los muros de contención que terminan por caerse hacia adentro.
¡Ah, bendito Primer mundo! ¡Benditos seres humanos que no aprendemos nunca que el mestizaje sale siempre mejor!, por más poco “guay” que resulte a corto plazo.
Javier Auserd.
Hit The Road, Jack! Ray Charles.
(Hit the road Jack and don't you come back no more, no more, no more, no more).
(Hit the road Jack and don't you come back no more).
What you say?
(Hit the road Jack and don't you come back no more, no more, no more, no more).
(Hit the road Jack and don't you come back no more).
Woah Woman, oh woman, don't treat me so mean,
You're the meanest old woman that I've ever seen.
I guess if you said so
I'd have to pack my things and go. (That's right).
(Hit the road Jack and don't you come back no more, no more, no more, no more).
(Hit the road Jack and don't you come back no more).
What you say?
(Hit the road Jack and don't you come back no more, no more, no more, no more).
(Hit the road Jack and don't you come back no more).
Now baby, listen baby, don't ya treat me this-a way
Cause I'll be back on my feet some day.
(Don't care if you do 'cause it's understood
you ain't got no money you just ain't no good).
Well, I guess if you say so
I'd have to pack my things and go. (That's right).
(Hit the road Jack and don't you come back no more, no more, no more, no more).
(Hit the road Jack and don't you come back no more).
What you say?
(Hit the road Jack and don't you come back no more, no more, no more, no more).
(Hit the road Jack and don't you come back no more).
Well.
(Don't you come back no more).
Uh, what you say?
(Don't you come back no more).
I didn't understand you.
(Don't you come back no more).
You can't mean that.
(Don't you come back no more).
Oh, now baby, please.
(Don't you come back no more).
What you tryin' to do to me?
(Don't you come back no more).
Oh, don't treat me like that.
(Don't you come back no more).
El Estatuto.

http://www.ciberpunk.info/estatuto-del-periodista
Aventuras Caseras Asociadas, presenta: Cap.XII.
Me han llamado de la Asociación para que prepare una ponencia para un Congreso que vamos a hacer pronto. Es muy halagador que se hayan acordado de mí, pero eso me va a dar más trabajo gratis extra para que luego cuatro niñatos me tachen de dinosaurio chiflado, aunque sé que no debo verlo de esa manera. No sé qué voy a proponer. Por mí, planteaba el controvertido Estatuto del Detective, o algo parecido, que contuviera la menor regulación y burocratismo y la mayor libertad y seguridad posibles, pensando en nuestro compañero Luis Hernández Bustamente, cuyo asesinato fue un mazazo espantoso para toda la profesión. Aunque me temo que eso es peor que proponer la cuadratura del circulo (polar Ártico) o la bajada del precio del petróleo o la unanimidad en una Constitución para la Unión Europea.
Luego está el tema del secreto profesional que no está bien regulado y nos causa muchos problemas.
Por otro lado, nunca, pero menos aún después del caso Madelaine, hemos sido partidarios de dar tres cuartos al pregonero, como hizo la agencia de detectives de Barcelona y también eso se debía plasmar de alguna forma en las conclusiones del Congreso a ser posible sin quedar como unos “acusicas” de otros compañeros. En fin.
Con tantas cosas en la cabeza, me vengo dando un paseo y, antes de subir a casa, me detengo junto a los cubos de basura para que los gatos callejeros a los que baja comida el hombre del portal de enfrente puedan comer sin que los maten los perros de algunos paseantes de perros amantes-solo-de-los-perros que pasan por allí (y, afortunadamente, cada vez son menos) o los “simpáticos” matagatos aspirantes a concejal, a lo que hay que añadir lo especiales, nerviosos y peleones entre sí que son ellos mismos.
Me conocen (yo también les bajo comida cuando puedo), quieren que les suba a casa y me ronronean cuando terminan de comer, pero no puede ser. Aparte de mi viejo gato (que no me consentiría semejante afrenta) y del conejo refugiado, ya no se harían a estar siempre encerrados en un piso. Y, aunque sé que su vida va a ser muy dura y su destino cruel en la jungla urbana, no puedo evitarlo por más rabia que me de. Para más INRI, a los gatos les pasa cíclicamente como a los judíos y a las brujas: que la ignorancia o la enfermedad neuronal de algunos miserables les achaca leyendas negras falsas que facilitan ataques y persecuciones injustas, incomprensibles y mortales. Está visto que no sólo los detectives y no sólo los seres humanos tenemos problemas.
Además, parado junto a los cubos de basura de la calle donde vivo me di cuenta de que la fauna urbana es de lo más “barriopinta” y esperpéntica. Incluso los supuestos yupi-pijos, si se vieran por detrás en un vídeo de You-Tube, sobre todo en verano, con el uniforme de pantalones cortos con los bolsillos abombados de otro color, camisa formal y zapatos sin calcetines o sandalias con ellos o chanclas, se les quitarían las ganas de salir así a la calle. Pero, como decía mi abuela (q.e.p.d.) y yo no me canso de repetir: “¡Es que hay gente pa’ tó!”.
Les quedaba muy poco para terminar, cuando llegó un mendigo golpeando los cubos y salieron corriendo.
-¿Tienes un cigarrito?
-Yo cigarritos, no, pero tú sí que tienes muy mala leche.
-¿Por qué lo dices?
-Porque acabas de espantar a esos gatos.
-¿Qué gatos?
-Esos que acabas de espantar. ¿Por qué lo has hecho?
-¿Te gustan los gatos?
-¿Y a ti las ratas?
-Están muy buenos al ajillo. ¡Ji, ji, ji, ji, ji!
-¿Los gatos o las ratas?
-Tu tía. ¡Ji, ji, ji, ji, ji!
-¿Te ha hecho algo mi tía? ¿Por qué no te metes conmigo para que te pueda dar dos hostias, y dejas a mi tía en paz?
-En eso llevas razón, mira tú por donde. ¡Ji, ji, ji, ji, ji!
-Tú no eres de por aquí, ¿verdad?
-¿Eres un madero?
-Cada vez llevas más papeletas.
-¿Y qué rifas?
-Ya te lo imaginas, ¿a que sí?
-¡Ahí va, qué miedo!
-Sí, más te valdría tenerlo, pero sobre todo educación.
-La tuve, no te creas, pero se me perdió.
-¡Qué pena! No se te ahogaría en vino.
-En vino, no, fíjate, yo soy más de cubatas.
-Ah, ¡que yupi! Tu eras director general, ¿a que sí?
-¡Uy, por qué poco! No. Pero yo era amigo del cabrón de tu padre.
-Mi padre está muerto.
-¡Cuánto lo siento! No he querido ofenderle.
-Pues lo has hecho.
-Ya te he pedido disculpas, ¿no? Además, ¿qué vas a hacer?, ¿me vas a matar, madero, con ese pistolón del 38?
-¿Entiendes de pistolas?
-Y de trampas, ¡no te jode!
-Tú eres muy cabronazo, ¿verdad?
-No te creas, los he conocido peores. Bueno, chaval, no te sulfures tanto. Si no me das un cigarrito ahí te quedas y que te den mucho por el culo.
-¡Adiós, majete! Y no vuelvas a espantar a los gatos o te “enseño” mi “38”.
Y se fue con un espasmódico trote lobero, después de dar otros dos golpes rápidos a los cubos y hacerme un buen corte de mangas. “¡Me cago en su! …”, estuve a punto de pensar, pero me contuve. ¡Ah, qué santa manía tenemos los españoles de insultar a los familiares del susodicho en lugar de al propio interfecto, qué manía! Este se llamaba Benicio, o Vinicio, como le rebauticé, porque a pesar de su afirmación sobre los cubatas a lo que le daba era al vino y a cosas peores le había dado en Melilla. No era del barrio (aquella noche se había desviado un poco), pero malvivía cerca, con su pensión de legía, en la calle Ministriles, como supe otra noche en que le rescaté de uno de sus delirium tremens y le acerqué al piso de alquiler donde dormía de día y hacía la puñeta a sus vecinos de noche, hasta que, aburrido, salía a hacer la puñeta a todo el mundo que se cruzara con él por la calle.
-¡Son unos cabrones! ¡Tienen una multicopista y no me dejan dormir!
-¿Quiénes?
-Los de arriba. Son unos cabrones. Tienen una multicopista de propaganda subversiva y no me dejan dormir. ¡Habla con ellos! ¡Habla tú con ellos! ¡Ya lo verás! …
-Vale, Ben, acuéstate y estate tranquilo.
-No te vayas, tío. No me dejes solo. No te vayas, que me matan.
-Pero, hombre, ¿quién te va a matar a ti, con lo plasta que tú eres?
-Los bichos, esos malditos bichos, me matan.
-Anda, Ben, duérmete y deja que me vaya a mi casa, que mañana tengo mucho que hacer.
-Espera, espera, tío, quédate conmigo un rato y te dejo ir. Escucha, escucha, los gatos están locos, no obedecen y por eso me ponen nervioso. Les tengo manía por eso, porque son indepen … inpedien … dempeden … incepen … ¡eso!, ¡lo que sea!
-Tranquilo, Ben, tranquilo, duérmete.
-No puedo, tío, no puedo. ¿Sabes por qué a ti te respec… te respn … no te hago nada? Porque no me tienes miedo. Y yo soy un prrr … un prrr … ¡Un lobo y huelo el miedo! Por eso. Cuéntbrrrr … zame un cunto, anda.
-¡Sí, hombre, y qué más!
-¡Porque yo soy un tío cojo … cojo! …
-Cojonudo.
-¡Eso!
-Pero, cállate, que no son horas y se van a cabrear los vecinos.
-¡¿Esos cabrrr … cabrrr … ?! ¡Que se j …!
De golpe, se quedó frito y le dejé durmiendo la mona. Cuando cerraba la puerta del piso, una figura fantasmal me esperaba en la escalera, en bata de casa. Era el vecino de arriba.
-Disculpe, señor, ¿es usted su amigo?
-¿Amigo? … Bueno sí, qué pasa, ¿quién es usted?
-Soy el vecino de arriba. Suba, por favor, sólo un momento, no voy a entretenerle.
-Pero … Tengo que dormir …
-Nosotros no dormimos con ese … hombre de ahí. Suba un momento, por favor, le voy a enseñar la … multicopista.
Subimos al primero, entré en lo que era directamente un salón pequeño con cuatro puertas y me enseñó la multicopista de Benicio. Cuando abrió la puerta de la “multicopista”, pude ver que estaba medio vacía, pero había yogures, cervezas, agua, fiambre, verduras, carne …
-Es verdad que suena un poco, porque ya está algo vieja, pero yo creo que no es para organizar los escándalos que organiza y las amenazas.
-¿Le han denunciado a la policía?
-Sí, pero no nos hacen caso. Dicen que está mal de la cabeza y que ellos no pueden hacer nada. Además fue legionario y se desentienden. Tampoco nosotros tenemos dinero como para meternos en abogados y que la cosa prospere. Si usted pudiera …
-¿Yooo?
-Convencerle …
-Ya sabe usted que eso es imposible.
-Va a terminar con nosotros. De una forma o de otra. Va a ser nuestra ruina. O nos mata él o le matamos nosotros cualquier noche de las que se pone a dar golpes y gritos.
-Bueno, bueno, hombre. Algo se podrá hacer. ¿Han probado ustedes en los servicios sociales de zona?
-Sí, pero tampoco nos hacen caso. Es alcohólico, ¿sabe?, pero no quiere desintoxicarse y no tiene familia, que se sepa. Y no pueden obligarle. No hay nada que hacer.
-Bueno, hombre. No le puedo prometer nada, pero veré qué puedo hacer.
-Dios se lo pague – me dijo la mujer, que hasta entonces había estado callada -. Tenemos hijos jóvenes, sabe usted y no queremos que un día, nerviosos, le den un mal golpe y se pierdan pa toda la vida. Hasta ahora les vamos conteniendo, pero cualquier noche … va’ver una desgracia.
-Bueno, bueno, mujer. A ver qué puedo hacer.
Y me fui a casa dejándoles con la desesperación de la fatalidad pintada en sus rostros cansados.
Por aquellos días, a punto de empezar el Congreso y con todo preparado, me llama Juan y me dice que si quieres arroz, Catalina. Que como conozco, hay una guerra entre las agencias de detectives, especialmente multinacionales (Koll, Honder, Veowulf), y las empresas españolas y los detectives independientes y las Asociaciones y los Colegios Profesionales, etc., etc., etc. Y que mi ponencia va a hacer terminar el Congreso como el “rosario de la Aurora” y que por nada del mundo querría él molestar a esa señora ni dar una imagen de división y … conflicto. Le digo que no se preocupe, pero que a partir de ahora me borre de su Asociación y que ahora mismo me cambio al Colegio de enfrente y que no vuelva a contar conmigo ni para tirarme a su señora y que no se olvide de que existo porque voy a hacerle la vida muy incómoda. Me dice que me comprende, pero que me tranquilice y le mando a tomar por culo y le cuelgo, o al revés, que ya no me acuerdo. ¡Hay que fastidiarse con el maldito Estatuto de las narices, como si no tuviera yo pocos quebraderos de cabeza! ¡Maldita sea! Me pongo a la Creedence y me calmo un poco.
Luego llamo a Charli, quedo para cenar y le cuento mis penas, ¿no me cuenta él las suyas constantemente? Lo bueno de Charli es que no se pone pesado. Entiende y respeta a los heteros y, a pesar de sus influencias sociales y económicas no se aprovecha de ellas, no toma represalias contra quienes nos negamos a mantener relaciones con él. Valora a las personas por sus capacidades, no por sus propios caprichos. Y eso, la verdad, es de agradecer en los tiempos que corren, porque no es nada habitual ni entre homos ni entre heteros. En fin. De paso le hablo del problema de Vinicio (quiero decir, Benicio) o mejor, del problema que sus pobres vecinos tienen con él y que puede ser aún mayor. Me dice que hablará mañana mismo con su tía Carlota, que conoce al director de un centro psiquiátrico que concede algunas (muy pocas) becas a través de una Fundación … y que no me preocupe, pero que empiece a plantearme el dejar de ser una hermanita de la caridad de la que abusan hasta los gatos, que el mundo es como es y yo no puedo salvarlo o que me prepare para otro infarto y para eso él conoce a muy buenos cardiólogos, siempre que me diese tiempo a llegar, pero no es plan.
Con el maldito Infarto de Damocles sobre mi cabeza (mala profesión he elegido para mi débil corazoncito) resuelvo varios temas al día siguiente, como cualquier cosa donde la Loles y por la tarde tengo la visita de unos padres, recomendados por Raquel la abogada, para que investigue a su hijo que creen que anda en malas compañías y toma drogas. Era el típico matrimonio que se acusaba mutuamente hasta de la muerte de Manolete, pero no se separaban porque ellos eran muy religiosos y qué van a decir sus familias y sus amistades. Entendí al pobre chaval, les anticipé mis honorarios y no me metí a consejero matrimonial de chiripa, aunque con lo tonto que soy y estoy últimamente … todo se andará.
Iba a salir a cenar y me vuelve a llamar Juan, que perdona Martín, que ayer estuve muy nervioso, injusto y grosero contigo (hombre, grosero, lo que se dice grosero, lo había estado yo al final) y que sí, que intervengas con tu ponencia, que además vamos a hacer un Colegio Profesional, y que si quieres ser Secretario o Tesorero, no sé todavía. Hombre Juan, para que luego me digas que naranjas de la China, la verdad es que … no me apetece mucho, chico. Que no, que no, ya verás cómo no, Martín. Lo primero es lo primero. Adelante con tu ponencia de lo del Estatuto, lo más light que puedas, eso sí, pero adelante. Y luego tú vas de Vocal … o de Vicepresidente (¡por la gloria de mi madre!). Juan, Juanito, ¡narices!, deja a tu madre en paz, que la pobre era una santa, pero tú … ¡Martín, Martín, por tu padre, … te lo ruego! … ¡Y dale!
© Javier Auserd.
Chan Chan. Compay Segundo.
De Alto Cedro voy para Marcané.
Luego a Cueto, voy para Mayarí.
El cariño que te tengo
no te lo puedo negar,
se me sale la babita,
yo no lo puedo evitar.
Cuando Juanica y Chan Chan
en el mar cernían arena,
como sacudía el jibe
a Chan Chan le daba pena.
Limpia el camino de paja
que yo me quiero sentar
en aquel tronco que veo
y así no puedo llegar
De Alto Cedro voy para Marcané.
Luego a Cueto, voy para Mayarí.
A bocajarro.

http://www.btselem.org/english/Press_Releases/20080720.asp
http://www.20minutos.es/noticia/400607/0/diparo/isareli/palestino/
Declaración Universal de los Derechos Humanos.
(Adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General 217 A (iii) del 10 de diciembre de 1.948).
(...)
Artículo 5:
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
(...)
No justifico ni entiendo ni apoyo ningún tipo de terrorismo, ni el de ETA ni el palestino ni el islamista ni ninguno, pero tampoco el de algunos componentes del Ejército israelí, que manchan con sus cobardes hechos (más propios de delincuentes) el viejo concepto de "soldado", aunque nunca los guerreros hayan sido angelitos.
Javier Auserd.
Nana para Canica.

Eres una gata negra y fea (con unos preciosos ojos verdes), no eres un bebé humano.
Eso es lo que destacan los humanos antigatos, escandalizados, que tampoco se preocupan por los bebés humanos porque están demasiado ocupados por sí mismos.
Además, enredas todo lo que puedes y más (como si supieras que tu vida será breve) de modo que alguien te destroza un ojo, alguien te hiere una pata, alguien te muerde detrás de una oreja abriéndote una fea herida. Pero tú corres y enredas por todo el barrio sin quejarte y sólo maullas pidiendo comida cuando no llegas a tiempo o tus compañeros de correrías te la acaban de impedir.
Yo no puedo estar detrás de ti todo el día salvándote de todos los peligros que te acechan y de ti misma. No puedo y bien que lo siento. Pero, aunque pudiera, no debería. Ya sabes (o intuyes) que cada cosa tiene su precio y la libertad tiene uno de los más altos.
Un día más te has librado de los coches, de algunos perros, de algunos amos de algunos perros, de otros gatos, de los humanos antigatos probebés humanos (¡fíjate, qué “humanamente” buenos son!).
No salgas esta noche. He visto a un humano con perro en una mano y un bate de béisbol en la otra. No salgas esta noche, Canica. Has cenado ya. No salgas mucho. Todo está lleno de muerte y de peligro de muerte y de dolor y de miedo y de “humanidad”. Ten mucho cuidado o morirás ...
¿Sabes lo que te digo, Canica?: “Sal esta noche”. De todos modos, morirás. Y yo también. Y todos, todos, todos, moriremos, por mucho cuidado que tengamos.
Javier Auserd.
Retirado en la paz de estos desiertos. Quevedo.

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.
Las Grandes Almas que la Muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,
libra, ¡oh gran Don Josef, docta la Imprenta.
En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.
Don Francisco de Quevedo y Villegas.







No













































