Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008.
Resumen
- 01/01/2008 19:45 - Albricias.
- 04/01/2008 14:27 - El estado empresarial (bendito sea).
- 06/01/2008 15:25 - La culpa de las víctimas.
- 09/01/2008 20:59 - Redes sociales.
- 11/01/2008 17:15 - Fractales.
- 12/01/2008 17:44 - Elecciones particulares (I).
- 17/01/2008 19:59 - La (des)justicia que tenemos.
- 19/01/2008 21:42 - Cuidado con la inteligencia.
- 22/01/2008 23:51 - Bang, Bang (My Baby Shot Me Down). Nancy Sinatra.
- 25/01/2008 14:22 - Eli, Eli.
- 28/01/2008 18:50 - All Right Now. Free.
- 29/01/2008 11:29 - Mi más sentida fraternidad.
- 30/01/2008 14:56 - Los pies en la tierra.
Albricias.

Aventuras Caseras Asociadas (A.C.ASO.) presenta: Cap.I
Lo rescaté de la carpeta del correo basura, lo leí, cogí la gabardina y salí corriendo a la calle, mojada y navideña. No sabía si podría llegar a tiempo, pero tenía que intentarlo, el mensaje, por desgracia, era muy claro:
“No hay nada que nos alegre más a los llamados seres humanos que las desdichas ajenas. ¿Significa esto que somos monstruos abominables? No. Al menos, no todos … de todo … siempre. Es, por otro lado, conocido que nuestra maldad no es infinita (ni siquiera inconmensurable), aunque sólo fuera porque no podemos abarcarla toda. Como, a pesar de lo que nos han enseñado, el mal no puede tener un origen único, habrá que concluir, por tanto (a pesar de que la disquisición debiera haber sido muchísimo más larga, pero no me apetece), que el origen del mal es vírico y se propaga por el aire.
Ahora que la violencia vuelve a imponerse con fuerza en todo el mundo y volvemos a los tiempos en que todo se impondrá violentamente por la fuerza, parece claro que retrocedemos y retrocedemos y retrocederemos hasta las cavernas, donde, al fin, obtendremos una justicia mejor.
Halien”.
Lo malo de un detective, para él, es que lo es a tiempo completo. No puede decir: “Trabajo de tal a tal y de tal a cual ya no soy detective”.
Me llamo Martín Gala Tea y soy detective. Ni que decir tiene que mi verdadero nombre es mucho más bonito y original, pero éste, a modo de chaleco antibalas, me protege de las, en mi oficio, tan temibles y peligrosas indiscreciones. Soy detective y disfruto (o sufro), debido a mi profesión, innumerables aventuras que me dispongo a narrar (mas debéis disculpar la evidente torpeza de mi estilo, pues no soy escritor) como un ejercicio de tipo … terapéutico. Eso es, terapéutico. ¡Ah! ¿lo veis?: ya me siento mejor. Me dispongo a narrar, decía, las aventuras mencionadas. No esperéis que mis aventuras sean trepidantes como las que salen en las películas americanas o interesantes, como en las británicas, ni picantes, como en las italianas o españolas, ni psicológicas, como en las suecas y argentinas, pero tampoco, espero, tan aburridas como las francesas o alemanas. En fin, ya sé que son tópicos y estereotipos, que no debería emplear si no quiero quedar fatal, pero lo cierto es que no me importa tanto quedar bien como que alguien me entienda. ¿Capicci? Pues eso.
El otro día, sin ir más lejos, estaba esperando en una esquina la salida de un portal de un sospechoso cuando se me acerca una señora con un perrito y me dice:
-Haga usted el favor de quitarse de esa esquina, que es de mi perrito.
-¿Cómo dice? – le pregunté asombrado.
-¡Que se quite, leches!
Me quité más que nada para no llamar la atención, ni un montar un número, ni formar un escándalo que perjudicaran mi trabajo y, para premiarme, cuando terminó su perrito, la señora me dedicó un amable: “¡Gilipollas!”. ¡Qué le vamos a hacer, la gente (como el fútbol y muchas otras cosas de este mundo) es así! Total que, estaba yo esperando la salida del sospechoso (¡y sin fumar!, que tiene más mérito todavía) cuando, de repente, sale el individuo con unas gafas de sol mirando a todos lados y se dirige a la cercana boca de metro. Sospechoso, muy sospechoso. Me pongo en marcha detrás suyo y, aunque por poco me la pego bajando las escaleras, consigo no perderle y entro en el coche, abarrotado a aquellas horas, pisándole los talones. Voy repartiendo miradas asesinas disuasorias a diestro y siniestro, como es lógico y normal para no levantar mosqueos y tratar de disuadir a rateros y violadores y el tío lo mismo, igual que la mayoría del vagón, de modo que no se cosca. Sale el menda (que, por cierto, lleva un libro en una mano en lugar del As; ¡sospechoso, muy sospechoso!), se lanza desesperado por los pasillos, sube las escaleras, pim, pam, pim pam y sale a Alonso Martínez. ¡Me caso en Siberia!, ¡me estoy meando, hay unos urinarios cojonudos enfrente del metro y no me puedo meter porque el tipo sigue a toda velocidad y no me puedo arriesgar a perderle porque en este caso sí que me han dado un pequeño anticipo! Bueno pues, el hombre sigue corre que te corre y se mete en la Santa Bárbara. ¡Menos mal! Bajo a los servicios y casi me la pego en las escaleras, meo, subo y ¡zas!, ¡había desaparecido! ¡Me caso en Siberia! Pero ¡¿cómo es posible?! Entonces pensé que me había tomado el pelo y salí por la puerta trasera al callejón, después de atravesar, completamente sordo a los insultos, la cocina. Llegué con apenas tiempo para ver cómo huía el mocoso de aspecto magrebí por la estrecha salida hacia la plaza. Y mi hombre estaba allí, tendido, en el suelo en medio de un charco de sangre que iba aumentando y disolviéndose en los charcos de lluvia. Me agaché y hurgué en el bolsillo izquierdo de su chaqueta. Saqué el sobre que seguía allí, recogí el libro que estaba mojándose en el suelo, cerca de su mano y los guardé muy deprisa justo antes de aparecer mi ex–colega, el comisario Miranda, avisado por alguien que, desde luego, sabía muy bien de qué iba el tema.
-¡Hombre, Mar, ¿cómo tú por aquí esta vez?! ¡Te estás haciendo viejo!, ¡¿eh?!
-Y tú sordo, Mira, … mira que eres tonto.
-Bueno va. Dámelo.
-¿Qué quieres que te de, un puñetazo?
-No me vaciles, Mar, dame lo que le has cogido.
-No he cogido nada.
-¡Vamos, vamos, vamos! Sería la primera vez que no coges nada.
-¡Ah, vaya! ¡El señorito está mosqueado! ¿Tienes una orden judicial? ¿Me acusas de algo? Tengo mi licencia en orden y no pienso ayudarte. ¡Esta vez no! ¡¿De acuerdo?! Así es que hasta luego, “cocodrilo”. ¡Que te den … una tila!
Y llevándome los dedos a la sien, volví a entrar a la cocina, la atravesé de nuevo, crucé el restaurante, recorrí la cervecería con paso firme y salí a la calle tan campante.
Pero iba enfadado. ¿Qué significaba eso de que maten a tu sospechoso delante de tus narices? ¿Tu cliente te la ha jugado contratando a un asesino por detrás? ¿El sospechoso tenía tantos enemigos que uno de ellos se ha decidido justo cuando tu le sigues? ¿Ha sido el atraco fallido, puramente casual, de un raterillo? ¡Qui lo sa! Para mi compadre Emiliano la casualidad no existe. Sin embargo, yo creo que sí existe, lo que hace todo mucho más complicado.
Después de muchas vueltas y revueltas para asegurarme bien de que no me siguen, llego al despacho con un bocadillo por toda cena. Reviso mi botín y ¡albricias!, lo que ya sabía: el sobre estaba lleno de dinero. No podía quedármelo, claro está, era una trampa para pardillos demasiado evidente. Ya vería qué hacer. En cuanto al libro, eso sí voy a quedármelo porque no creo que lo reclame nadie, por desgracia, dado nuestro cangrejil nivel nacional de afición a la lectura. A ver, qué tenemos aquí … ¡Hombre! si es “El buscón”, de Quevedo. ¡Anda que no hace! Y también hace mucho que no voy por Segovia. Llamaré a mi amigo Frutos y que me invite en Cándido. ¡Qué buen día, después de todo, menos para el muerto, claro! ¡Si es que no hay como un poco de acción para mantenerse en forma! Aunque … igual tiene algo de razón el cocodrilo de Mira. Desde luego los años no perdonan y hoy he notado más de un pinchazo por aquí cuando corría. En fin, nada que no pueda arreglar un buen cochinillo con un buen vino en Segovia.
© Javier Auserd.
El estado empresarial (bendito sea).

Bandera de Earth, Ltd.Corp.
20 Minutos, 4/1/08.
Sarkozy evaluará a los miembros de su Ejecutivo sobre criterios medibles.
AGENCIAS. 04.01.2008 - 11:11h
El presidente galo advierte a su gabinete que será un año duro. Los resultados serán trimestrales. De ellos puede depender la próxima restructuración [sic] del Ejecutivo.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha advertido a los miembros de su Gobierno de que 2008 será un "año duro y exigente", al dirigirles su tradicional felicitación de Año Nuevo.
Los Ministros serán evaluados por objetivos medibles siguiendo el esquema de la empresa privada.
¡Que viene, que viene! Llevamos tiempo temiéndolo y denunciándolo y ya está cada vez más cerca: el estado empresarial. Todo son pasos que conducen hacia él. Del estado militar nazifascista al estado patriarcal autoritario, al estado capitalista liberal privatizador para desembocar en el estado empresarial que conducirá a la desaparición del Estado ciudadano que es al que deberíamos tender y, sin embargo, nunca conoceremos. Un Consorcio integrado por Telefónica, Repsol-YPF, El Corte Inglés, BBVA, Santander, Iberia, Endesa, Renfe, La Caixa, etc., nos gobernará y arrollará nuestros derechos civiles para imponer sus propios derechos-beneficios más groseros, injustos y descarados. Luego, las enormes multinacionales extranjeras se irán comiendo a las de cada país y aunque, en una tercera fase, los ejércitos privados de seguratas de las grandes Corporaciones terminarán haciéndose la guerra entre ellos y se volverá a implantar una pantalla interpuesta de gobernantes políticos profesionales (como ahora), durante doscientos o quinientos años nos machacarán directamente bien machacaditos y nos destrozarán reduciéndonos a una condición menor que la de súbdito o siervo: nos reducirán a esclavos empleados sin sueldo ni salario. La libertad absoluta de morirnos de hambre sin techo, sin comida, sin seguridad social, sin educación, sin Internet, sin televisión y sin móvil, es lo que nos espera.
¡Que el Director General Supremo nos coja confesados!
Javier Auserd.
Nota del empleado-editor: Esto es un relato de terror-ficción sin ninguna relación con la realidad oficial (exaltada sea).
La culpa de las víctimas.

Hace poco Hannah señalaba en una de sus anotaciones lo que llevamos tiempo diciendo: los "responsables políticos" (¿otro oximoron?) han redescubierto el chollo de culpabilizar a las víctimas desprotegidas, aquellas que no son escudo de nadie. Lo venimos señalando como un fenómeno de cinismo autóctono, pero seguimos viendo que es internacional. No es algo exclusivo de la hipocresía política y religiosa nacional, no. Parece ser una práctica cada vez más extendida en todos los escándalos. Algunos de los últimos ejemplos los tenemos en la narcoguerrilla de las FARC que acusa al gobierno colombiano de secuestro de un niño de 4 años que consideran "suyo", en las amenazas provocativas y matoniles del mandatario venezolano y ahora leo que Musharraf dice que Bhutto tiene parte de responsabilidad en su asesinato, algo así como lo que dijo el obispo de Tenerife sobre los menores violados o el desvergonzado y proaesino mito machista de que las mujeres maltratadas y asesinadas se lo merecen porque algo habrán hecho.
Ya se que, en realidad, la desfachatez es universal, ancestral y forma parte de la parte peor de la condición humana, lo que, lejos de ser un consuelo, es una barbaridad más dolorosa todavía. Además, sabemos que es imposible terminar con ella porque, aunque bochornosa y criminal, es una conducta muy cómoda y desahogada para quien no le importe no tener escrúpulos, que cada vez son más. Quienes actúan así, en lugar de afrontar los hechos y trabajar para solucionarlos, calumnian y ensucian a unas víctimas pobres, débiles e indefensas y no tienen que preocuparse de venganzas ni represalias porque estas víctimas no tienen quién las ampare.
Lo que sí sería nuevo es que la Fiscalía General del Estado de cada país funcionara como debiera, que para eso se supone que está, y procediera judicialmente una y otra vez hasta conseguir la condena penal de estos indeseables; así, otros indeseables se lo pensarían dos veces antes de insultar a estas víctimas. Pero parece una de tantas utopías imposibles, de esas que, a pesar de frasecitas y lemas, no se cumplirán nunca. Precisamente por eso, tenemos que seguir incluyéndola en las presiones ciudadanas: para que no deje nunca de escandalizarnos y consigamos algún día erradicar esta práctica inmunda.
Javier Auserd.
Redes sociales.

http://www.cybergeography.org/atlas/internet_cartographer_large.gif
Aventuras Caseras Asociadas (A.C.ASO.), presenta: Cap.II
Y con estos y otros agradables pensamientos, me quedé dormido sobre la mesa del despacho en una posición de semidecúbito prono de lo más incómoda.
Al despertar, la cruda realidad se me vino encima de golpe, en concreto sobre la cabeza, el cuello, los hombros y los riñones. Y, aunque me desperecé todo lo que pude, no conseguí algo de alivio hasta después del desayuno con paracetamol que me tomé en el bar de la esquina, casándome, constantemente, en Siberia, según mi ya aburrida costumbre. Antes había entrado en los abandonados y cochambrosos servicios de la planta del edificio del despacho, me lavé las manos y la cara, me peiné los cuatro pelos mal contados con los dedos mojados y mi sempiterna y práctica mala barba de diez días me evitaba el tedioso ejercicio del afeitado. Al salir, farfullé una nueva excusa por no haber pagado e hice sinceros propósitos de pagarle pronto el alquiler al administrador con el que me crucé en el pasillo, mientras le regateaba. Luego me fui al bar a desayunar.
Así que, saliendo del bar, chasqueé el cuello unas cuantas veces y me largué pitando para la Comisaría donde no sólo me conocían de sobra sino que estaban aburridos y hartos de verme pulular como Pedro por su casa. Entré en el despacho del comisario (no Miranda, sino Ortega) y le tiré a la mesa el sobre con el dinero y una nota explicativa que había redactado anoche, antes de quedarme frito como un ceporro sobre la mesa. Ahora ya sólo me quedaba el problema de pillar a mi cliente en un renuncio, lo del suicida del mensaje de Internet y tres o cuatro casos menores bastante empantanados.
Crucé la calle y chispeaba lo que aproveché para peinarme un poco mejor y alisar mis ropas arrugadas. Me tomé un carajillo donde la Loles, que fue a engrosar la cuenta anual, le mangué un gratuito a Genaro, el quiosquero, para que me pudiera gritar, como siempre, que cualquier día me iba a dar tres bofetadas por tirarle unas revistas y hacerle salir a colocarlas. “Así estiras las piernas” le decía yo a mala leche, porque era parapléjico. Ya no llovía. Ahora hacía frío y me dolían las articulaciones, sobre todo las de las piernas: castigo divino por reírme del Gena. Recordé que me había invitado Charli a comer y eso me alegró algo el día, porque Charli tenía buen gusto para la mesa, para la conversación y, además, tenía dinero, justo lo que yo no tenía. Lo malo es que me tiraba los tejos y yo no me dejaba, de momento. ¡Porca miseria!
Mientras hacía tiempo volví a llamar a Halien que seguía teniendo el móvil apagado o fuera de cobertura. No era extraño en él, pero me seguía teniendo en ascuas porque cualquier día era capaz de ejecutar su amenazas, hasta entonces, incumplidas, de matar a alguien o suicidarse o primero una cosa y luego la otra.
Nos vimos en el Pereira. Como siempre, me hizo esperar un buen rato porque a Charli le gustaba hacerse de rogar, pero no me importó, él pagaría los vermouths con unas anchoas y unos boquerones en vinagre excelentes con los que me entretuve esperando.
Al fin apareció con su sonrisita de niño malcriado y su chaleco de fotógrafo de guerra, repartiendo afables y simpáticos saluditos entre la concurrencia. Pasamos directamente al reservado permanente que mantenía allí Charli, atacamos los entrantes de jamón de Guijuelo, lomo, chorizo, croquetas y calamares y luego ya vino una sopita castellana. Después de las tonterías de rigor, Charli, que estaba preocupado, entró en materia.
-Verás, resulta que me registré en Facebook y empecé a enredar buscando a los antiguos compañeros de colegio. Y di con varios.
-Ah, pues muy bien, ¿no?
-No.
-¿Y eso?
Terminamos la sopa castellana y nos trajeron el solomillo de ternera a la pimienta, que estaba para chuparse los dedos (y a fe que fue lo que hice).
-Pues, uno de ellos es ahora un drogadicto que está en la cárcel por matar a su madre. Otro es un esquizofrénico que cuando deja de tomarse la medicación se pone agresivo e intenta matar a cualquiera. Y el tercero …
-¿Sí?
-El tercero es un mafioso que quiere que trabaje para él … después de “limpiarme” todo. Comprends vous?
-Parfaitement, mon ami.
-Pues eso.
-¿Y?
-Quiero que le … persuadas.
-¡Ja, ja, ja! ¡Qué fino!
-Calla, hombre. No seas bestia.
-¡Si es que …! Si es que eres un cachondo. De manera que llego … y le “persuado”. Así, como si nada.
-No, hombre. Ya me figuro que tendrás que trazar un plan.
-Sí. Desde luego: terminar el postre y salir pitando de aquí, antes de que “tu amigo” me haga picadillo “gratis” por intentar “persuadirle”.
-Ya veo que no me quieres ayudar.
-No es eso, hombre, digo … Charli. No te pongas así, anda. Ya se me ocurrirá algo. Pero nada de “persuasión”, ¿entendido?
-Bueno, va. Pero me tienes que sacar de este embrollo. Vamos a tomar un irlandés al Ateneo.
-Sus ordenes.
Al salir de la cafetería del Ateneo me subí dando una vuelta hasta Antón Martín. Fui a sacar algo a un cajero por donde no me pasaba hacía unos meses y me di un susto de muerte: aquello parecía una cola de atracadores. Estaban los camellos del barrio y parte de los yonkis que, por razones de trabajo, me conocían casi todos. Supuse que los directores de las sucursales de la zona estarían frotándose las manos por el nuevo “nicho empresarial” aparecido como por arte de magia y explotado con estricta y acogedora “mentalidad profesional”.
-¿Pasa, tron? ¿A sacar unos bonis, no? Pasa, pasa, que te dejamos.
-No, no, Cheroky, no, de eso nada. Yo ya me iba, tron. He pasado sólo … a saludaros, ¿vale? Y ya veo que estáis dabuten. Bueno, agur, ¿eh?
-(¿A saludarnos?, ¡qué detalle!). Adiós, tron. Tú te lo pierdes. Ten cuidadito. ¡Juah, juah, juah!
-(¡No te jode, que pase!, ¡ni que fuera gilipollas!).
Pero aquello me dio una idea para abordar a los matones que molestaban a Charli. Eché mis redes, llamé a mis contactos y conseguí una cita con el antiguo compañero de colegio que extorsionaba a Charli por enredar en la Web 2.0. Cuando supe el sitio y conseguí localizar dónde iríamos después, hablé con mis “fontaneros” y les pedí un trabajito altamente cualificado. Desde luego pagaría Charli. Preparé un escrito, quedé con Emiliano y el martes por la noche fuimos a la plaza. Allí estaba Lanún, como se hacía llamar el tipo, rodeado por cuatro gorilas. Nos hicieron dar unas vueltas de mosqueo y llegamos a su local supuestamente secreto. Por el camino nos cruzamos con el jefe de los fonta, que me hizo una seña disimulada y eso me tranquilizó porque nos jugábamos la piel en el lance. Abrió uno de los matones y nos hicieron pasar primero. Eso podía dar al traste con todo el plan. Así que, frente a la segunda puerta, me hice el propósito de no cruzarla antes, así me acribillaran.
-Pasa, pasa – dijo Lanún.
-Después de usted – contesté cortésmente.
-De eso nada, pardillo. Entra ahora mismo, te digo.
-Por nada del mundo, don Ludecio. Sería lo último que hiciera.
Hubo un silencio denso y casi macabro que se podía cortar con un cuchillo. Aquél hampón de tres al cuarto me taladraba con su mirada y se iniciaron gestos que presagiaban un verdadero baño de sangre. Pero al final cedió, puso la mano izquierda en el pomo de la puerta, giró y empujó.
Entonces todo fue muy rápido, porque nada más tocar el pomo, se produjeron unas chispas y Ludecio se convulsionó espasmódicamente en todas direcciones, lo que me permitió golpearle el brazo para que soltara el pomo y cogerle por detrás haciéndole una llave mientras Emiliano apuntaba a los gorilas con su Mágnum 435.
-Pase, pase – le dije mientras le hacía entrar en su despacho – Ahora me va a firmar este documento en el que reconoce haber amenazado y extorsionado a mi cliente y que renuncia a hacerlo por motivos cívicos en prueba de buena voluntad o de lo contrario él le denunciará. Confidencialmente, tengo que añadir que, como ha podido comprobar, mi cliente está bien “cubierto” y la próxima vez … no habrá próxima vez, capicci?
Asintió con la cara más blanca que un papel en blanco tratando de controlar las convulsiones que aún le sacudían de cuando en cuando, firmó el documento, le puse el sello de su empresa de importación exportación y, con él por delante, salimos Emiliano y yo sin dar la espalda a sus esbirros a los que se les apreciaba muchas ganas de actuar para justificar lo que cobraban. Cuando llegamos al coche en marcha donde nos esperaba el Loco al volante, tiramos a Lanún sobre sus guardaespaldas y salimos pitando.
Sabía que aquello era papel mojado, pero esperaba haberle dado el susto suficiente. Esperé unos días antes de hablar con Charli durante los cuales mi red de colaboradores le seguía discretamente a todas partes y luego fui bajando gradualmente los controles hasta dejarlos en los habituales sin que hubiera movimiento alguno por parte de Lanún y sus secuaces.
En esos días también había localizado a Halien y me había asegurado de que tomaba su medicación y de que estaba más tranquilo. Había hecho averiguaciones sobre el cliente que me hizo seguir al sospechoso que apuñalaron en el callejón de la cervecería Santa Bárbara, me convencí de que lo había mandado matar él a mis espaldas y me enteré de que era amiguito de Miranda. Le llamé al despacho, le dije que dejaba el caso, que era más amplio, me pagó lo que me debía hasta el momento y le advertí que esos métodos no me gustaban y que no quería volver a verle por allí o sabría lo que era tener problemas.
Por fin, quedé a comer con Charli en el reservado del Pereira y le conté, sin muchos detalles, cómo había ido su tema. La comida fue, como siempre, excelente y terminé diciéndole:
-Y, a partir de ahora, estate quietecito y deja en paz esas … “redes sociales” tan de moda: MySpace, FaceBook, LechesEnVinagre, LosTresCerditos, Twitter, You Tube, MecachisEnLaMar, etc., etc. Se llamen cómo se llamen, ¿de acuerdo? No vuelvas a destapar ninguna “Caja de Pandora”, ¿vale? Ah, y … invítame a un irlandés, anda, que estoy seco.
© Javier Auserd.
Fractales.

La cara más bella de la Ciencia y de las Matemáticas tiene que ver también con la Naturaleza.
Javier Auserd.
Elecciones particulares (I).
http://www.youtube.com/watch?v=pE1aC0wr1pc
Me han traído los Reyes (porque sabido es que papá Noel es G. Bush jr.) el juego del PAPRI (Preguntas Absurdas Para Respuestas Inteligentes). ¿Jugamos? Pues vamos haya, digo, allá:
P#1: Si esta vida fuera justa y democrática y pudiéramos elegir lo que preferimos que suceda, entre estos dos casos, que expongo a continuación, ¿cual elegiríamos?:
Caso Uno:
Ver vídeo de arriba.
Caso Dos:
Un matrimonio muere en un accidente a consecuencia de una carrera ilegal en Vigo.
20MINUTOS.ES. 12.01.2008.
Los jóvenes, que pasarán a disposición judicial, comprobaban qué vehículo corría más.
Un matrimonio ha fallecido a consecuencia de una carrera ilegal entre dos jóvenes conductores que ha tenido lugar en el casco urbano de Vigo. El siniestro se ha producido en el centro de la ciudad, en la calle Genaro de la Fuente, con límite a 50 km/h.
Está previsto que los dos jóvenes, de 27 y 30 años, pasen a disposición judicial después de ser detenidos tras el accidente.Los bomberos intervinieron para extraer del amasijo de hierros los cuerpos de los fallecidos.
http://www.20minutos.es/noticia/332727/0/matrimonio/ilegal/carrera/
No preocuparse, la respuesta es optativa y además muy triste.
Javier Auserd.
La (des)justicia que tenemos.
Cadena SER, 17/1/08.
Condenan a un hombre a pagar la pensión de un hijo del que demostró que no era el padre
El Supremo considera que cuando el Registro le consideró padre tuvo la obligación de prestar y cumplir con la pensión
ESTHER BAZÁN / CADENA SER 17-01-2008.
El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso presentado por un hombre, que había demostrado no ser el padre biológico de su hijo, para librarse de dos sentencias penales que le condenaron por no pagar al menor la pensión correspondiente.
Francisco Javier fue condenado en julio de 2003 por no haber abonado determinadas prestaciones económicas en favor de su hijo. Como autor del mismo delito fue condenado en una segunda ocasión en octubre de 2005; y casi a finales de 2006, un juzgado de lo civil sentenció que él no era el padre biológico del menor. Se declaró la nulidad de esta filiación y se acordó una rectificación en el Registro Civil.
Con esta novedad, y a su favor, el hombre pidió al Supremo que revisara su caso; pero la Sala de lo Penal lo rechaza. Dice la sentencia que la posterior comprobación de la inexistencia de paternidad biológica no produce efectos en todas las relaciones jurídicas que existían hasta ese momento.
El tribunal explica que el acusado tenía la obligación de prestar y cumplir con el pago de su pensión por su condición de padre; determinado por la inscripción registral e indiscutido en el momento de la comisión de los hechos. El mandato jurídico era claro e ineludible y el hombre tenía perfecta conciencia de lo injusto de su negativa.
La sentencia cuenta con el voto particular de 1 de los 3 magistrados de la Sala. Este magistrado cree que el resultado de la prueba de paternidad determina que no tenía fundamento alguno la obligación de pagar y que se tenían que haber anulado las dos sentencias.
http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/condenan-hombre-pagar-pension-hijo/csrcsrpor/20080117csrcsrsoc_2/Tes
Produce un vértigo mareante que después de 30 años de democracia, esta sea la Administración de Justicia que tenemos. Y eso no es lo peor. Lo peor es que este es uno sólo (y no el más sangrante) de miles de ejemplos de lo que viene sucediendo año tras año, como si nada. Esta es una de nuestras más vergonzosas y urgentes asignaturas pendientes junto con la más amplia, necesaria y siempre aplazada reforma de la Administración en general para transformar (salvo honrosas excepciones ya autotransformadas), de una vez por todas, a nuestros "queridos y simpáticos" funcionarios en profesionales eficientes y respetuosos de la Ley al servicio de los ciudadanos y no al revés.
En fin, quizás alguna vez suene la flauta, no desesperemos.
Javier Auserd.
Cuidado con la inteligencia.

http://es.geocities.com/a00marihuanaton/
La idea que solemos tener los seres humanos (y especialmente los españoles) de la inteligencia es demoledora y subrealista. Si de alguien se dice que es inteligente que Dios le ampare, a no ser que esté lo suficientemente encumbrado y consolidado, tan por encima del bien y del mal y de la media, que los dardos y las puñaladas no le alcancen. De lo contrario, que se eche a temblar, porque le estarán poniendo constantemente a prueba. Pruebas que van desde cómo desatascar un fregadero a resolver en dos segundos la raíz cúbica del logaritmo neperiano de pi, pasando por el infalible conocimiento de todos los detalles, epígrafes y los aspectos más peregrinos y recónditos sobre ciencias jurídicas, astronomía, ingeniería electrónica, informática, hidráulica, canales y puertos, literatura, economía, medicina, fútbol, fontanería, construcción, bricolage y un largo, interminable y agotador etcétera...
Le amargarán la vida intentando que arregle el cuadro eléctrico de la comunidad de vecinos, a ver si de paso le da una descarga (¡qué graciosos somos siempre los vecinos respecto a los demás!), o que ajuste el mecanismo de cierre automático de la puerta del portal. Le arruinarán la existencia pretendiendo que solucione todas las chorradas burocráticas, laborales y económicas familiares, vecinales, locales, regionales y universales habidas y por haber y, por último, le dejarán echo un guiñapo en cuanto falle la más mínima y se descubra que, después de todo, no tiene una barita mágica, de modo que, al fin y al cabo, no es más listo que mi Christian Alfredo.
Yo, por eso, trato de librarme como sea de las nefastas y terribles etiquetas de inteligente, listo, hábil, astuto, zorro, lince, manitas, experto en algo ... y huyo de ellas como de la peste. Soy un ceporro, un burro, un lerdo, un asno, un negado, un inútil, un pedazo de carne con ojos y, si hace falta, un gilipollas.
De verdad os lo digo, por lo que más queráis, no demostréis jamás que sois inteligentes y lo mejor es que, como yo, no lo seáis o estaréis perdidos.
Javier Auserd.
Bang, Bang (My Baby Shot Me Down). Nancy Sinatra.
http://www.youtube.com/watch?v=AAPMUSCFVhg&feature=related
I was five and he was six
We rode on horses made of sticks
He wore black and I wore white
He would always win the fight
Bang bang, he shot me down
Bang bang, I hit the ground
Bang bang, that awful sound
Bang bang, my baby shot me down.
Seasons came and changed the time
When I grew up, I called him mine
He would always laugh and say
"Remember when we used to play?"
Bang bang, I shot you down
Bang bang, you hit the ground
Bang bang, that awful sound
Bang bang, I used to shoot you down.
Music played, and people sang
Just for me, the church bells rang.
Now he's gone, I don't know why
And till this day, sometimes I cry
He didn't even say goodbye
He didn't take the time to lie.
Bang bang, he shot me down
Bang bang, I hit the ground
Bang bang, that awful sound
Bang bang, my baby shot me down ...
Eli, Eli.

Dos de las cosas que me llaman la atención de esto que llamamos “vida” (recordemos que soy un ceporro y no he conseguido aprender nada) es que la vida golpea y golpea hasta el último segundo sin tregua ni consideración a edad ni enfermedad y la otra cosa es que el coraje (que los machos, por nuestra educación recibida, siempre confundimos con, y situamos en, los genitales) es lo que más se desgasta de resultas del rozamiento que produce vivir.
La tercera (¿no dije cuatro?) es que aún me sigue impresionando una canción oída en mi infancia en la iglesia que decía:
“Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo, perdónale, Señor.
No estés eternamente enojado. No estés eternamente enojado, perdónale, Señor. (…)”.
Y me pregunto: ¿cómo podemos creer en Algo “eternamente enojado” o tan siquiera plantearnos que lo esté? ¿Cómo puede un dios-Amor estar “eternamente enojado”? ¡Qué barbaridad! Pues aún debe de estarlo, por que todavía se sigue cantando este salmo, seguramente procedente del Antiguo Testamento, de un dios Ojo-por-Ojo. ¡Un dios eternamente enojado!, ¡qué monstruosidad! Me daba miedo y me lo sigue dando porque, entonces, ¿para qué murió Jesucristo en la cruz después de ser salvajemente torturado y sufrió tanto por nuestros pecados para salvarnos? … ¿Para que ese “Señor“ siga eternamente enojado? …
Probablemente lo que digo sea un sacrilegio del que tendré que responder en cuanto vuelva la Santa Inquisición (que ya falta menos), pero … quizás así se entiende el último suspiro de Cristo: “¡Eli, Eli, ¿lema sabachtani?!”.
Javier Auserd.
All Right Now. Free.

There she stood in the street
Smiling from her head to her feet
I said "Hey, what is this"
Now baby, maybe she's in need of a kiss
I said " Hey, what's your name baby"
maybe we can see things the same
Now don't you wait or hesitate
Let's move before they raise the parking rent
All right now baby, it's all right now
All right now baby, it's all right now
I took her home to my place
Watching ev'ry move on her face
She said " Look, what's your game baby
are you tryin' to put me in shame?"
I said " slow don't go so fast,
don't you think that love can last?"
She said " Love, Lord above,
now you're tryin' to trick me in love"
All right now baby, it's all right now
all right now baby, it's all right now
That's all for now, take care and I'll
be back with more in a few days
Mi más sentida fraternidad.

No me gusta y no suelo hacerme eco de sucesos desagradables porque me ponen muy nervioso las brutalidades, los salvajismos (in)humanos y las injusticias. Pero en este caso, tengo que hacer una excepción y quiero mostrar públicamente mi solidaridad con unas personas que están pasando uno de los tragos más atroces por los que pueda pasar nadie y también porque su actitud personal de no acudir a los circos mediáticos, aun necesitando dinero para afrontar lo que se les avecina, es tan digna que me ha impresionado más que el hecho en sí.
Me refiero al incalificable (o multicalificable) asunto del individuo que mató a un joven de 17 años en un pueblo de La Rioja en 2.004 y ahora reclama a sus padres 20.000€ por los "daños sufridos" por su vehículo al atropellarle con resultado de muerte.
He oído a la madre en la radio y se me han saltado las lágrimas y me ha dado vergüenza ser un "ciudadano" de un (este sí) supuesto Estado de Derecho.
Podría decir muchas barbaridades antidemocráticas y propena de muerte, que sería lo más fácil, pero, además de seguir pidiendo a voces una democracia fuerte, seria, equilibrada, justa y dura contra todo tipo de homicidas (sobre todo contra los más poderosos, impunes, sinvergüenzas, crueles, déspotas y prepotentes), lo que hago es darle muchos ánimos a estos padres y desearles que especialmente en su caso la administración de justicia ACIERTE y de al tipo ese alguna parte (la más dura posible) de su merecido aunque, por desgracia, eso no les devuelva a su hijo. Porque mientras ocurran cosas como esta creo que nadie puede sentirse bien en una comunidad humana que las consiente.
Javier Auserd.
http://www.20minutos.es/noticia/340351/0/atropello/menor/rioja/
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/01/28/espana/1201540635.html?a=a19ffb08816dad34e2944f701c24f859&t=1201548191
http://www.europapress.es/00066/20080128125917/fiscalia-abre-caso-joven-murio-atropellado-posibilidad-conductor-cometiera-delito.html
Podéis enviar un mensaje de apoyo a la familia en:
http://www.stopaccidentes.org/index.php?nivel=2&claveant=194&cselecc=194
Los pies en la tierra.

La rendición de Breda, 1.634. Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1.599-1.660).
Aventuras Caseras Asociadas (A.C.ASO.), presenta: Cap. III
La pequeña operación, relativamente fácil, que tuvimos que montar en el tema de Charli contra Lutecio me hizo pensar que, cuando hacía falta, formábamos un equipo, y un equipo bastante aceptable, por cierto. ¿Por qué no estructurarlo mejor y ampliar el negocio?, ¿por qué no montar una empresa de seguridad?, ¿por qué no montar una empresa que mandara mercenarios a Irak y comprara Piraña IV8x8 para labores de escolta?
Para, para, para. Echa el freno, Magdaleno. Anda, anda, no alucines, que tú no tomas nada como para eso. Deja de montarte el cuento de la lechera, que ya sabes cómo acaba. Una cosa es que eches mano de los muchachos en un momento dado y funcionen muy bien y otra muy distinta es que montes un chiringuito y te crezcan los enanos, que sería lo más fácil que te ocurriera. De modo que, tranquilízate. Tú, al tran tran y al vino, vino, que luego pasa lo que pasa, ¡si es que vas como loco!
Y así fue como, en diez segundos, se perdió el mundo un millonario … o un parado sin paro, porque los autónomos ya se sabe: mucho rollo y mucho bla, bla, bla, de que ya, pero, de momento … un saco de cemento. Ahora dicen que en 2.009 y luego que en 2.012 y así sucesivamente y si llega nos costará el otro ojo de la cara y … no es por nada (que me disimulen los de la ONCE), pero sería yo el primer detective ciego de la era moderna, no como en el Siglo de Oro que los había a porrillo y más listos que el hambre. Ahora la burocracia … Pero bueno, que no, que no es plan, ¿vale?
Total, que me apuntaron el carajillo y me volví al despacho a colocar papelotes. Me picaban los ojos de la sequía porque llevamos un otoño y lo que va de invierno más secos que la momia de Nefertiti y me dolían las piernas cosa mala por culpa del hielo y de la contaminación pero no se desplaza ni de coña el anticiclón de las Azores aquél famoso. Tan enfrascado caminaba pensando en mis cosas y con la guardia al garete (lo que es muy peligroso en este oficio) que, de golpe, al doblar una esquina (es un decir) tropecé con alguien que me llamó por mi nombre:
-¡Pero, hombre, Martín, cómo vas tan despistado!
-¡Hombre, Chus, cómo tú por estos barrios! ¡Te invito a un tinto! - Y entramos en La Urraca.
Se llama Jesús María José de San Antonio y Cifuentes de la Alborada, marqués de Hierbabuena y es amigo de Charli y mío. A veces, incluso, creo que si un día me hundo de una vez por todas, él me consigue una portería. ¡Ah, no, que eso era antes! Bueno, pues … ¡una media pensión … con derecho a cocina!
-Y, ¿qué te cuentas, hombre? ¡Anda que no te vendes caro, macho! – le dije.
-¡Pues anda que tú, que ya no quieres nada con los pobres! – me dijo sarcástico, porque esa frase era una de mis favoritas.
-Bueno, hombre, bueno. Y ¿qué te trae por aquí?
-Pues nada, que me ha dicho Charli que estás hecho un lince y me he dicho: “¡Chus, eso hay que ir a verlo!”.
-¡No me jodas, Chus, hombre! ¿No me digas que te ha pasado algo parecido?
-¡No, no! ¿Por quién me tomas?
-…
-Bueno … no “exactamente”.
-Pero “un poco” parecido, ¿verdad?
-…
-¿Verdad, Chus?
-Hombre … según se mire.
-¡Chus, hombre! ¡Que eras el más listo de la panda!
-Sí, “era” …
-Bueno, hombre. Todo tiene remedio … “en nuestra muerte, amén”. ¿Te acuerdas?
-No sé, no sé, Martín. Esto es muy grave.
-Bueno, bueno. Cuenta, hijo, cuenta.
-Me acuso, padre, de haber pecado …
-¿Sí? … Sigue, sigue, hijo.
-Aquí no. Vamos a mi estudio. Ya sabes que es aquí al lado.
Pagó los tintos con aperitivo y, en un momento, estábamos sentados en un cómodo y carísimo sofá italiano tomando ahora un rioja con aceitunas en el magnífico salón de su estudio.
-Ya sabes que me vuelven loco las mujeres.
-¡Toma! ¿Y a quién no?
-¡A Charli!, por ejemplo.
-Bueno, sí. Se me olvidaba.
-Pues nada que … he conocido a una que …
-Te está sacando hasta el alma.
-¡El alma es lo primero que te sacan! … ¡Si sólo fuera eso!
-…
-… Y se ha metido en un lío por culpa de su ex.
-Bueno … eso parece fácil.
-Sí, “parece”. Su ex es ruso.
-¿Ruso?
-Sí.
-Pero ¿ruso, ruso?
-Ruso.
-¿Muy ruso?
-El típico ruso loco de una mafia rusa loca, chiflado, vodkadicto y peligrosísimo. Le da igual ocho que ochenta. Le da igual matar que morir. Está loco.
-Ya. Pues … encantado de haberle conocido, señor mío. Gracias por los vinos … y tal y tal.
-Tienes que ayudarme.
-No, tengo que irme.
-¿Vas a dejarme colgado?
-Sí. De un tomillo.
-En serio, Martín, tienes que ayudarme.
-¡Y tan en serio, Chus, que voy a salir corriendo y no me vas a ver más el poco pelo que me queda!
-¿Me dejas en la estacada?
-¡Qué jodío! “¿Me das el estacazo?”.
-Si no me ayudas soy tío muerto.
-Iré a tu funeral.
-Pero, ¡es tu trabajo!
-¡¿Suicidarme?! ¡No, gracias, ese no es mi trabajo! Mira, Chus, no tengo nada contra los rusos, pero sí contra los mafiosos rusos locos. Los mafiosos rusos locos no son rusos, pero sí locos. Les da igual todo, tu mismo lo has dicho. Hasta los mafiosos albano- kosovares sólo te matan y ya está. Algunos narcos colombianos primero te matan y luego te cortan los genitales. Pero los mafiosos locos rusos (que, recuerda, no son rusos) ¡lo hacen al revés! Capicci?
-¡Voy a pagarte!
-¡No si me matan!
-Está bien, entonces … adiós.
Hubo una pausa dramática durante la cual la misma luz que inspiraba a Velázquez, colándose por el enorme ventanal del salón del estudio de Chus, inundó con más fuerza el escenario de mis últimas horas sobre la faz de la Tierra.
-¡Bueeeno! … Haré lo que pueda. ¡Pero no puedo garantizarte nada, ¿eh?!
-¡Gracias! ¡Eres un amigo!
-¡Soy un gilipollas!
(¿Continuará?)
© Javier Auserd.







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