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Resumen
- 02/09/2006 19:32 - Te quiero igual. Andrés Calamaro.
- 03/09/2006 14:21 - 19 días y 500 noches (1.999). Joaquín Sabina.
- 03/09/2006 21:15 - Calma chicha.
- 04/09/2006 11:43 - Ignorante pero limpito.
- 06/09/2006 19:23 - Inventos algo mareantes.
- 07/09/2006 23:47 - Reflexiones de una noche de verano (viernes 11/8/06) en una zona de copas, desde el punto de vista vecinal.
- 10/09/2006 18:47 - Los cuatro luceros. Hilario Camacho.
- 17/09/2006 16:26 - Crónicas de un tiempo … embarazoso. (Drama en varios actos). Javier Auserd.
- 17/09/2006 20:13 - Hay "santidades" que matan.
- 18/09/2006 00:18 - Gracias, sor.
- 22/09/2006 14:32 - Mi perro amigo. Rafaél Farina.
- 23/09/2006 16:46 - Ehpaña cañí y olé.
- 30/09/2006 20:15 - Tú la llevas.
Te quiero igual. Andrés Calamaro.

(Del album "Honestidad Brutal).
Para Borja.
Te quiero pero te llevaste la flor
y me dejaste el florero.
Te quiero me dejaste la ceniza
y te llevaste el cenicero.
Te quiero pero te llevaste marzo
y te rendiste en febrero.
Primero te quiero igual.
Te quiero, te llevaste la cabeza
y me dejaste el sombrero.
Te quiero pero te olvidaste abril
en el ropero pero igual
te quiero no me gusta esperar
pero igual te espero.
Primero te quiero igual.
Te quiero me dejaste el florero
y te llevaste la flor.
Pero igual
te quiero me dejaste el vestido
y te llevaste el amor.
Te quiero pero te olvidaste abril
en el ropero.
Primero te quiero igual.
No sé si estoy despierto
o tengo los ojos abiertos.
Te quiero, no sé si estoy despierto
o tengo los ojos abiertos.
Sé que te quiero y que me esperan
más aeropuertos.
Te quiero te llevaste la vela
y me dejaste el entierro.
Primero te quiero igual.
Te quiero pero te llevaste la flor
y me dejaste el florero.
Te quiero me dejaste la ceniza
y te llevaste el cenicero.
Te quiero pero te llevaste marzo
y te rendiste en febrero.
Primero te quiero igual.
19 días y 500 noches (1.999). Joaquín Sabina.

No me vuelve loco Sabina, aunque reconozco que, salvo algunas cagadas, en general es un buen cantautor.
Le conocimos en el año 1.979 en un recital en una sala pequeña en Leganés, cuando llevaba muy poco en Madrid, apenas había publicado su primer L.P., del que me gustaba el blues "Mi vecino de arriba" y traía un bombín Bobdyliano que era su aspirada marca de fábrica, luego le perdimos la pista y le fue bien (no vale sacar conclusiones al respecto), pero eso ya es otra historia que contaré otro día.
Sin embargo, esta es una de las canciones suyas que me gustan, en la cima de su madurez creativa. Y ahí va.
Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,
en vez de fingir,
o, estrellarme una copa de celos,
le dio por reír.
De pronto me vi,
como un perro de nadie,
ladrando, a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
la miel en los labios
y escarcha en el pelo.
Tenían razón
mis amantes
en eso de que, antes,
el malo era yo,
con una excepción:
esta vez,
yo quería quererla querer
y ella no.
Así que se fue,
me dejó el corazón
en los huesos
y yo de rodillas.
Desde el taxi,
y, haciendo un exceso,
me tiró dos besos...
uno por mejilla.
Y regresé
a la maldición
del cajón sin su ropa,
a la perdición
de los bares de copas,
a las cenicientas
de saldo y esquina,
y, por esas ventas
del fino La Ina,
pagando las cuentas
de gente sin alma
que pierde la calma
con la cocaína,
volviéndome loco,
derrochando
la bolsa y la vida
la fui, poco a poco,
dando por perdida.
Y eso que yo,
paro no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Dijo hola y adiós,
y, el portazo, sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que, así,
se vengaba, a través del olvido,
Cupido de mí.
No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa...
siempre tuvo la frente muy alta,
la lengua muy larga
y la falda muy corta.
Me abandonó,
como se abandonan
los zapatos viejos,
destrozó el cristal
de mis gafas de lejos,
sacó del espejo
su vivo retrato,
y, fui, tan torero,
por los callejones
del juego y el vino,
que, ayer, el portero,
me echó del casino
de Torrelodones.
Qué pena tan grande,
negaría el Santo Sacramento,
en el mismo momento
que ella me lo mande.
Y eso que yo,
para no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Calma chicha.

www.ehu.es/badosa/pasion3/pasiones3.html
Me tengo que calmar y, sin embargo,
el cuerpo pide que estalle en mil pedazos,
que llene todo el cosmos de zarpazos
y de rienda suelta a un negro hartazgo.
Me debo contener, ya me hago cargo
de que el autocontrol tiene sus plazos,
aunque me vaya sin duelo y sin abrazos;
espero que no sea un viaje amargo.
No queda más remedio, en este encargo,
que dejar la mente limpia de arañazos
por si la cuenta viene con recargo.
Pero al final, se desatan tantos lazos,
que te quedas aguantando el tirón largo
nerviosamente cruzado de brazos.
Javier Auserd.
Ignorante pero limpito.

http://www.esa.int/esaCP/SEMBY5BVLRE_index_0.html
Cadena SER, 3/9/06.
La última misión de Smart-1.
Astrónomos de todo el mundo observan cómo se estrella en la Luna la sonda europea. 03-09-2006 AGENCIAS. Agotado su combustible, la sonda Smart-1 ha terminado hoy sus días estrellándose contra la superficie del satélite que estudiaba desde hace tres años, la Luna. No ha sido un fallo sino de un impacto final controlado con el que la Agencia Espacial Europea (ESA) ha concluido su primera misión al cuerpo celeste. Y el final resultado, igual que la misión, todo un éxito. La colisión, que sólo ha sido visible en EEUU y en el Pacífico, ha dejado como recuerdo un cráter de entre cinco y diez metros de diámetro y un metro de profundidad. Con esta misión, que ha costado 110 millones de euros (140 millones de dólares), la ESA ha indagado en el desconocido origen de este satélite y ha probado nuevas tecnologías. (...)
Y, digo yo (pidiendo disculpas de antemano por mi ignorancia en estos temas), ¿no habría significado un exito mucho mayor que hubiera alunizado sin estrellarse? ¿Es que no aprenderemos nunca nada de nuestros errores?, ¿de cómo estamos contaminando el planeta Tierra y todas su órbitas espaciales como para seguir ya contaminando el satélite Luna?
¿De qué nos sirven las "nuevas tecnologías" si no sabemos conseguir que no manchen ni destrocen?
Yo no entiendo nada de técnica aeroespacial, es cierto, sólo sé que no me gustan las guarrerías. Los ignorantes en geoaereopolíticaestratégicaespeculación es lo que tenemos: que somos pobres pero limpios, oiga. "Lo cualo" no nos sirve de "ná".
Javier Auserd.
Inventos algo mareantes.

La lucha contra el nefasto machismo residual imperante en nuestra sociedad es algo muy serio y es imprescindible seguir en la brecha. Pero, permitidme (sin ánimo de frivolizar ni minimizar territorios dramáticos) por un momento, ironizar sobre un aspecto que creo inocuo y menor (corregidme si me equivoco), aunque algo latoso.
Lleva un tiempo de moda una forma de utilización de la informática y popular arroba [@] para pretender solucionar, desde un punto de vista más igualitario, la políticamente incorrecta terminología machista, dando lugar su abuso, sin embargo, a textos de similares características al que sigue:
Querid@s tod@s:
N@s dirigim@s a vosotr@s, com@ soci@s y compañer@s, para que paguéis las cuot@s que dan derech@ a la asistencia ciudadan@ a las Asambleas, para que lueg@ ningun@ se sienta discriminad@ a la hora de las votaciones.
Sin más, recibid salud@s fratern@s para tod@s l@s miembr@s de la Asociaci@n.
(Vale. He exagerado un poco. Pero ¿a que el que más y el que menos ha visto alguna vez un texto parecido?).
¿A que queda chul@? Lo malo es cuando hay que leerlo en voz alta en una Asamblea y, entonces, puede quedar algo aproximadamente así:
Versión 1:
Queridasos todasos:
Nasos dirigimasos a vosotrasos, comao sociasos y compañerasos, para que paguéis las cuotasos que dan derechao a la asistencia ciudadanao a las Asambleas, para que luegao ningunao se sienta discriminadao a la hora de las votaciones.
Sin más, recibid saludasos fraternasos para todasos lasos miembrasos de la Asociaciaon.
Versión 2:
Queridosas todosas:
Nosas dirigimosas a vosotrosas, comoa sociosas y compañerosas, para que paguéis las cuotosas que dan derechoa a la asistencia ciudadanoa a las Asambleas, para que luegoa ningunoa se sienta discriminadoa a la hora de las votaciones.
Sin más, recibid saludosas fraternosas para todosas losas miembrosas de la Asociacioan.
Y que conste que no estoy arremetiendo contra esta idea que me parece imaginativa y preferible a la agotadora:
Queridos/as todos/as:
Nos/as dirigimos/as a vosotros/as, como/a socios/as y compañeros/as, para que paguéis las cuotas que dan derecho/a a la asistencia ciudadana/o a las Asambleas, para que luego/a ninguno/a se sienta discriminado/a a la hora de las votaciones.
Sin más, recibid saludos/as fraternos/as para todos/as los/as miembros/as de la Asociacio/an.
Tan sólo digo que me sigue pareciendo poco práctica.
Ya puestos, os aseguro por lo más sagrado que yo no sentiría menoscabada ni un ápice mi hombría (que me gusta reservar para menesteres más agradables) si recibiera un texto así redactado:
Queridas todas:
Nas dirigimas a vosotras, coma socias y compañeras, para que paguéis las cuotas que dan derecha a la asistencia ciudadana a las Asambleas, para que luega ninguna se sienta discriminada a la hora de las votaciones.
Sin más, recibid saludas fraternas para todas las miembras de la Asociacián.
Y de paso, quedaría deliciosamente antihomofóbica.
O también podríamos reinventarnos una especie de bable funcional y televisivo andrógino (digo, ginoándrico) que podría quedar así:
Querides todes:
Nes dirigimes a vosotres, come socies y compañeres, pare que paguéis les cuotes que den dereche a le asistencie ciudadane a les Asamblees, pare que luegue ningune se siente discriminade a le hore de les votaciones.
Sin més, recibid saludes fraternes pare todes les miembres de la Asociacién.
¿Eh?, ¿qué tal?
Mientras nos ponemos de acuerdo, para entendernos, yo pido a las mujeres (¿veis?, ¡si ese término ya está en bable!) más paciencia todavía, en aras a establecer una cierta tregua pacífica para que mis últimos colegas dinosaurios (más retrógrados que yo) desaparezcan ellos solitos y la Historia os ponga en el lugar que os corresponde y que resulta más cómodo: encima.
(Perdón por el chiste malo y machista. Lo siento).
P.S.: Pido disculpas de anteman@ por si alguien se ha sentid@ ofendid@. Es tod@ brom@, lo jur@.
Javier Auserd.
Reflexiones de una noche de verano (viernes 11/8/06) en una zona de copas, desde el punto de vista vecinal.

Los que saben que Dios no existe, al menos como un ser sobrenatural vengador y justiciero, van por la vida avasallando a los demás sin miedo a ninguna represalia a la vista. Aplican la ley de la jungla, la ley del más fuerte, todavía (y me temo que aún durante muchos años) en los países mediterráneos del primer mundo donde constructores y taberneros campan a sus anchas incumpliendo la ley y corrompiendo a todo el mundo con absoluta impunidad. Y no sólo en las zonas turísticas de la costa, sino en las más conspicuas capitales de provincia del interior, sobre todo en verano, convierten las noches en una tortura insoportable para los vecinos que tienen que dormir (y no les dejan) para trabajar al día siguiente, ante la cómplice e impasible mirada de la policía local, nacional o japonesa, que se hace la sueca e incumple clamorosamente la ley para desesperación de los ciudadanos.
Y todo esto pasa, porque esos ciudadanos, hartos de la pasividad y complicidad de las supuestas “autoridades municipales” no arrasan estos locales delincuentes y se organizan en milicias cívicas que impongan la ley por la fuerza, como en el lejano Oeste americano a estos modernos salvajes mafiosos alcapones.
Siempre nos han dicho (y hemos picado) que está muy feo tomarse la justicia por su mano, pero cuando la Justicia no nos ampara, hace oídos sordos, no actúa, o incluso se vuelve contra los ciudadanos respetuosos de ella y por ella abandonados, os aseguro que no hay más remedio que tomarla al asalto con mucho cuidado, inteligencia y maña, eso sí, para que no te corte las manos como un cuchillo.
Y, entonces, me vienen a la mente las aventuras de uno de mis héroes favoritos: El Coyote que, aunque no tienen nada que ver en este tema, resulta ilustrativo de cómo hay que actuar con la gentuza.
¡Malditos sean los constructores y taberneros corruptos (aunque conozco algunos honrados) porque pertenecen a una especie depredadora que trata (y vaya si lo consigue) de machacarnos sin piedad al resto de los mortales de cuantas formas (que son muchas) se les ocurre sin el menor asomo de escrúpulo o remordimiento de ningún tipo! Yo les maldigo con toda mi alma.
¡Ojalá su maldad se volviera contra ellos y los insomnios de todo tipo de las gentes honradas formaran un golem vengador que les diera, por fin, el merecido que no les da la Justicia humana, ni la divina!
Todos hemos sido jóvenes y nos hemos ido de juerga (incluso cuando ya no lo somos), pero no hemos montado ni montamos estos escándalos tan apoteósicos.
De acuerdo, admito que odio el verano, en el que no se descansa, no se duerme, no se respira, no se tiene intimidad y se suda a raudales todo el tiempo. De acuerdo, admito que me gusta la lluvia, motivo suficiente de lapidación para los fanáticos del llamado “buen tiempo”. Pero, además del calor, el sudor, los ruidos, el insomnio, las fiestas permanentes, los insectos, los cabreos y el Glorioso Alzamiento Nazional, ¿me puede decir alguien, por favor, qué tiene de bueno el verano?
Javier Auserd.
Los cuatro luceros. Hilario Camacho.

Mira cómo vienen los cuatro luceros
por la niña de los ojos negros.
Ay, que ya se van los cuatro luceros
sin la niña de los ojos negros.
Canciones que aún pueden decirse
libremente, sin volver la mirada.
Canciones que aún pueden entonarse
libremente, sin volver la cara.
Mira cómo vienen los cuatro luceros
por la niña de los ojos negros.
Ay, que ya se van los cuatro luceros
sin la niña de los ojos negros.
Canciones con las que los niños
juegan y juegan a la libertad.
Juegan a una libertad que, luego,
les será robada al dejar de jugar.
Mira cómo vienen los cuatro luceros
por la niña de los ojos negros.
Ay, que ya se van los cuatro luceros
sin la niña de los ojos negros.
Ya se van cantando los cuatro luceros
canciones de niños, de tontos y de presos.
Ya se van cantando los cuatro luceros,
se van a cantar con los hombres muertos.
Mira cómo vienen los cuatro luceros
por la niña de los ojos negros.
Ay, que ya se van los cuatro luceros
sin la niña de los ojos negros.
Se nos acaba de ir Hilario Camacho (8/6/1.948-16/8/2.006).
Querido Hilario:
Sólo tú sabes el por qué de esa decisión tuya de irte antes de tiempo. Antes del tiempo que la Naturaleza (o Lo Que Sea) hayan marcado.
Yo la respeto (¡qué remedio!), aunque no la comparta.
No es el momento de hacer un panegírico a la vida y todo eso, pero sí espero que, donde estés, ya estés bien.
Javier Auserd.
Crónicas de un tiempo … embarazoso. (Drama en varios actos). Javier Auserd.

Capítulo I. En un principio.
Uno.
Antes de perder el juicio, era Mariano un dechado de virtudes de la época. Se había educado en los Salesianos de Atocha, con una beca, y se comportaba, en todo cuanto emprendía, con un recato y una prestancia decididamente notables. Era bueno, era educado, era obediente, era dócil, pero, además, lo aderezaba con una angelical sonrisa que disparaba el instintivo nerviosismo pellizcador de las devotas conocidas de su abuela en sus sufridos y sonrosados mofletes, cada vez que se producían los beatíficos encuentros.
Este niño ejemplar, Marianito, hacía los deberes y los recados como nadie y se rumoreaba en el barrio que terminaría de cura y luego de misionero del Domund por su capacidad de sacrificio y amor al prójimo, eso estaba más cantado que la tarara, pero además también porque los padres de Don Bosco tenían un olfato indiscutible para detectar vocaciones suficientemente probado a través de los años.
Los barrios del Madrid de la postguerra eran todavía pueblos anexionados, más o menos grandes, más o menos pobres, que se reconstruían muy despacio entorno a una o dos avenidas principales medio asfaltadas como un conglomerado caótico de calles de barro que ya se irían enderezando y civilizando con el tiempo y las protestas vecinales. En ellos, como pueblos que aún eran, se conocía y se hablaba todo el mundo, a pesar de que ya cada uno había venido de otro pueblo y lugar de España. Sin embargo, aunque primaba la tendencia a agruparse por clanes geográficos o familiares, la nueva ciudad iba imponiendo, poco a poco, un aire más cosmopolita y refinado sobre el provincianismo original, fenómeno que, como todos, siempre tiene sus pros y sus contras.
El caso es que la vida seguía inexorable su curso enrevesado y monótono, a veces aburrido y lento, a veces agotador y frenético, mientras Marianito crecía en edad, santidad y gobierno. Por la mañana iba a clase en el autobús, volvía a casa a comer y por la tarde hacía los deberes en el cuarto de estar, escuchando los seriales radiofónicos de Sautier Casaseca en radio Madrid al tiempo que su madre planchaba la ropa de la familia. Los sábados se habían puesto de moda los suplementos infantiles en los periódicos vespertinos y era agradable para Marianito acercarse con sus padres hasta el quiosco para recibir la recompensa semanal en forma de tiras cómicas, aunque fueran americanas, que ya empezaban a ser los buenos. Luego, un reconfortante paseo por la calle principal y, en ocasiones, la recién estrenada misa del sábado que valía para el domingo, completaban la semana. Así el domingo podían salir al campo cercano en el “dos caballos” del pluriempleo de su padre, para oxigenarse y no perder el contacto con ese campo (que era como se seguía llamando entonces a la naturaleza) que tanto les gustaba y que ya empezaba a saturarse de domingueros. Al regreso había algo de caravana, pero se imponía la disciplina férrea del espíritu espartano y se soportaban con resignación católica las molestias y los inconvenientes necesarios para afrontar la nueva semana con el ánimo renovado que permitiera encarar los retos cotidianos con ademán impasible, sin prisa pero sin pausa, sabiendo mandar y sabiendo obedecer, quien bien te quiere te hará llorar, etcétera, etcétera.
¡Qué tiempos aquellos!
Continuará ...
Hay "santidades" que matan.

Mientras el nuevo Papa se limita a sus gestos habituales, no suele suceder nada grave. Apenas tiene importancia alguna que unos cuantos irreverentes nos riamos de sus zapatos o de sus poses. Pero cuando un Papa peligroso y beligerante, como anterior Maestro de Inquisidores que fue, saca la lengua a paseo, mata a gente.
Acaba de ser asesinada, por culpa de las declaraciones del Papa, en Somalia una monja católica y me temo que no sea la última.
¿Es que nadie puede decirle a un Santo Padre (encima eso) que se calle, que no provoque, que no puede decir determinadas barbaridades que echan más leña al fuego y lo pagan sus propias ovejas? Parece ser que no. Tampoco puede ser imputado de homicidio, sentarse en un banquillo, ser condenado y cumplir condena en una cárcel. ¡Parecería que fuera un chollo ser Papa y decir lo que le de la gana a uno sin tener que medir las consecuencias!
No me entra en la cabeza que, por desgracia, mueran más monjas, curas y fieles católicos o de cualquier otra religión por unas declaraciones insensatas realizadas, con su voz aflautada, por el representante de Cristo en la Tierra. No soy un católico practicante, pero estoy bautizado y no puedo negar mi catolicismo cultural aunque ahora sea agnóstico y me duele que el Jefe de esa Secta llamada Jerarquía Católica, que tanto histórica como actualmente cada vez tiene menos que ver con el cristianismo, sea capaz de producir homicidios por imprudencia, por incontinencia verbal, por radicalismo temerario, por estupidez.
Es un escándalo monstruoso el que ha cometido esta “Santidad” parlanchina y descocada y una abominación. Yo me avergüenzo, aunque no sirva de nada, de haber pertenecido, antes de tener uso de razón, a una Iglesia católica que mata directa o indirectamente a sus propios sacerdotes y a sus propios fieles, que roba, que miente, que explota, que expolia, que fornica pese a sus votos de castidad, que incumple con cínico descaro cada uno de sus mandamientos y que condena al fuego eterno (y cuando puede a la misma muerte) a quienes osan criticarla. Tendría que caer un rayo divino y fulminar a los jerarcas corruptos, pero eso no ocurre y ellos lo saben muy bien. Saben que la famosa segunda venida de Jesucristo parece más una leyenda urbana o un impresionante error de cálculo. El caso es que ellos siguen su marcha macabra no sólo enriqueciéndose y gozando de todos los placeres más mundanos (incluidos los abominables y contra natura), sino haciendo declaraciones que incitan al asesinato de sus hermanos en Cristo, aunque luego se pida un perdón que ya no sirve de nada porque la piedra ha sido lanzada y no la para ni Dios (perdón por el chiste inoportuno).
A los incrédulos parece ser que nos espera el infierno por no creer, pero ¡pobres creyentes!, arrojados a él por sus jefes.
Javier Auserd.
(La imagen está en: monkeyfilter.com/link.php/8176 )
Gracias, sor.

http://www.20minutos.es/noticia/153030/0/monja/papa/somalia/
Acabo de ver una foto de la monja italiana asesinada en Somalia a raiz de las declaraciones del Papa sobre el Islam. Y no he podido evitar estremecerme. Porque es la viva imagen de la monja enfermera que este mes de agosto ha atendido a mi hijo en Salamanca: menuda, profesional, cariñosa, incansable, amable, educada, atenta, minuciosa.
Es de sobra conocido que no me caracterizo precisamente por mi fe acendrada e impoluta (¡qué dulce debe ser caminar sin dudas!) o por mi clericalismo, pero tampoco soy anti y, nobleza obliga, sé reconocer a una persona trabajadora, abnegada y ejemplar sea monja, cura o seglar. Procuro no tener prejuicios contra nadie y contra ninguna profesión, vocación, situación, ni condición humana, salvo contra aquellos seres concretos que me hayan demostrado ser individualmente despreciables. Y, por contra, admiro a quienes crean lo que crean, estén donde estén o sean lo que sean militante, ideológica, filosófica, étnica, moral o éticamente, son y se comportan como seres humanos.
[Gracias, sor, por atender tan bien a mi hijo y a todos los pacientes que usted llevaba].
Por eso, reafirmándome en el artículo anterior, elevo una oración laica por esta monja asesinada en Somalia y para que no se produzcan más asesinatos de ningún tipo, ni más declaraciones desafortunadas que provoquen la demencia de ningún demente más.
Javier Auserd.
Mi perro amigo. Rafaél Farina.

http://www.20minutos.es/noticia/155041/0/mujer/asesina/perro/
Es una salvajada abandonar, maltratar o asesinar a los animales, como volvemos a ver estos días que está ocurriendo.
Tenemos que preocuparnos del bienestar de los animales y tenemos que denunciar, indignarnos y manifestarnos contra esos otros mal llamados “animales” que los apalean, maltratan y asesinan y que deberían cumplir condena de cárcel por “cerdos” (otro “sustantivo adjetivado” desafortunado). Pero no hemos descubierto la pólvora.
Observemos (salvando todas las “distancias” y con todas las prevenciones habidas y por haber) la letra de esta copla de los años 50 (del siglo XX) de los maestros Salazar, Gómez y Pitto, interpretada por el conocido cantaor flamenco salmantino Rafael Farina (que tanto le gustaba a mi padre, q.e.p.d.) y que se titula “Mi perro amigo”.
Y que conste que a mí no me gusta el flamenco (lo siento, aunque tampoco tengo nada en contra) y que me gustan más los gatos (aunque no tiene nada que ver para que defienda a todos los seres vivos).
Dedicado a los perros de Alboraya y Aguiño, a los caballos de Roca y a tantos miles, millones de animales maltratados y asesinados por el “hombre”.
Mi perrito Lucero, fue mi alegría
El mejor compañero, que yo tenía.
A la escuela a mi niño, acompañaba
Y con cuanto cariño, con el jugaba.
Pero una noche él solito
En defensa de mi hogar
En la mano de un maldito,
Ya no pudo más ladrar.
No siento los dineros que me robaron
Sino al pobre Lucero, que me mataron.
A pesar del tormento de su agonía
Su rabito contento aún se movía.
Alma de tirano, corazón de hierro.
Maldita sea la mano, que mata a un perro.
Maldita sea la mano, que mata a un perro.
En penar y contento, siempre testigo
Gozó en todo momento, sintió conmigo.
Fue tan grande y tan sano, tanto adoraba
Que lamía la mano, que le pegaba.
Pero una noche él solito
En defensa de mi hogar
En la mano de un maldito,
Ya no pudo más ladrar.
No siento los dineros que me robaron
Sino al pobre Lucero, que me mataron.
A pesar del tormento de su agonía
Su rabito contento aún se movía.
Alma de tirano, corazón de hierro.
Maldita sea la mano, que mata a un perro.
Maldita sea la mano, que mata a un perro.
Ehpaña cañí y olé.

Os prometo que yo no quería, pero es que este hombre nos lo pone “a huevo” a todos sus detractores (que cada vez somos más). ¿Pero es que no se cansa de hacer el ridículo?, ¿y, encima, en lo que él se cree que es inglés?
Vamos a ver. Según nos enseñaron los textos redactados por los técnicos historiadores de los gobiernos de su admirado prócer Franco, y a mí me pareció entender, España empieza, precisamente, cuando los Reyes Católicos (aquellos tan chulos y tan majos, que montaban tanto y no se lavaron hasta echarles) expulsan del territorio (aún no nacional) a los moros.
Es a partir de entonces (o muy poquitos años o meses antes) cuando empieza a existir España y no durante los ocho siglos precedentes donde todo eran reinos de taifas y Aragones, Navarras, Leones y poco más. Incluso Castilla y Cataluña eran condados de segunda o tercera división y no se podía jugar al mus con los frailes de ningún monasterio castellano porque se cabreaban mucho y no dejaban que la plebe se les subiera a la chepa.
Además, ya puestos, ¿por qué no pedir que nos pidan perdón los neanderthales, cromagnones, vettones, celtas, íberos, celtíberos, Viriato y, sobre todo, los romanos, visigodos, ostrogodos, vándalos (especialmente éstos), alanos, hunos y otros y así sucesivamente. ¿Será porque romanos y germanos están ahora en la Unión Europea y son católicos (es un decir)?
¡Qué “jodío” Chemita!, ¡Cómo mola! ¡Si no fuera por la vergüenza que nos hace pasar en los “extranjeros”! …
¿Pero este “chico” aprobó Historia de España? ¿Aprobó algo? ¿O es que a los "superpatriotas" se lo regalan? ¡A ver si el que no aprobé fui yo! ¿Nos engañó Franco?
¡Vaya por Dios! Ahora, gracias a Aznar I "el insigne", estoy hecho un lío.
Javier Auserd.
Tú la llevas.

La verdad es que, aunque el asunto sea tan serio y preocupante, da risa. Porque cada vez que el P.P. se mete en líos, la caga o le sale el tiro por la culata, pide explicaciones al Gobierno, como ahora con el procesamiento del juez Garzón de tres funcionarios por la presunta falsificación de un documento que vinculaba a los terroristas islámicos con los de ETA a través de un insecticida y desodorante de uso común. ¡Como tiene que ser!, ¡con un par! Y además, se hace alusión a los GAL y listo el bote. Naturalmente. Si su ideólogo jefe se remonta al moro Almanzor, cómo no se van a remontar ellos más cerca con tal de que no tenga nada que ver con el tema.
No cabe duda de que el cinismo y la cara dura de que hacen gala son admirables. Admirables para quien admire la escenificación impertérrita de la mentira más pasmosa y pasmada. Esto sí que es el “impasible el ademán” franquista y lo demás son tonterías.
¿Pero no les dará vergüenza? ¡Si me la da a mí por ellos! Pues nada, ellos a lo suyo: a mentir, a intentar engañar, a disimular y a desviar.
Yo no digo que los socialistas seamos perfectos, ni santos, ni intachables, ni inmaculados, que también nos salen granos y hemos pagado políticamente lo nuestro y cada uno lo suyo y el que la ha hecho la ha pagado y seguiremos teniendo en nuestras filas impresentables que cuanto más lejos mejor, pero yo no recuerdo una actitud “oficial” semejante ni de lejos.
Me recuerda al famoso juego infantil “tú la ligas” o “tú la llevas” (el “tula”), en el que quien la “liga” tiene, figuradamente, la culpa de todo hasta que se desprende de ella pasándosela a otro. Sólo que aquí, hasta el juego está trucado: uno de los niños hace trampas y no admite que le han pillado ni aunque se lo digan un juez y otro juez, unos hechos y otros hechos, una elección y otra elección, de manera que, para él, la culpa la sigue teniendo quien él diga, todo el rato.
Ya sé que no van a reconocerlo nunca, ni se van a poner a llorar, ni van a pedir perdón (ese perdón que exige Aznar a los musulmanes “españoles” de hace cinco o trece siglos, qué más da) por empecinarse en barbaridades sin pies ni cabeza. Ya lo sé. Pero yo (ingenuo y atontado de mí), aún me creo que un político debe ser honrado, honesto y coherente, aún me creo (con la que sigue cayendo) que mis representantes parlamentarios deben tener vergüenza y dignidad (aunque espero que no sean toreras), aún aspiro a que se reconozca y se practique la Verdad, la Ley y la Justicia por encima de todo. ¡Cómo se nota que los ciudadanos de a pie no tenemos carguitos!, ¡pobre democracia!
Javier Auserd.
(La imagen es de Shin Chan y su familia).







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