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La cueva del dinosaurio

La culpa de las víctimas.

La culpa de las víctimas.

Hace poco Hannah señalaba en una de sus anotaciones lo que llevamos tiempo diciendo: los "responsables políticos" (¿otro oximoron?) han redescubierto el chollo de culpabilizar a las víctimas desprotegidas, aquellas que no son escudo de nadie. Lo venimos señalando como un fenómeno de cinismo autóctono, pero seguimos viendo que es internacional. No es algo exclusivo de la hipocresía política y religiosa nacional, no. Parece ser una práctica cada vez más extendida en todos los escándalos. Algunos de los últimos ejemplos los tenemos en la narcoguerrilla de las FARC que acusa al gobierno colombiano de secuestro de un niño de 4 años que consideran "suyo", en las amenazas provocativas y matoniles del mandatario venezolano y ahora leo que Musharraf dice que Bhutto tiene parte de responsabilidad en su asesinato, algo así como lo que dijo el obispo de Tenerife sobre los menores violados o el desvergonzado y proaesino mito machista de que las mujeres maltratadas y asesinadas se lo merecen porque algo habrán hecho.
Ya se que, en realidad, la desfachatez es universal, ancestral y forma parte de la parte peor de la condición humana, lo que, lejos de ser un consuelo, es una barbaridad más dolorosa todavía. Además, sabemos que es imposible terminar con ella porque, aunque bochornosa y criminal, es una conducta muy cómoda y desahogada para quien no le importe no tener escrúpulos, que cada vez son más. Quienes actúan así, en lugar de afrontar los hechos y trabajar para solucionarlos, calumnian y ensucian a unas víctimas pobres, débiles e indefensas y no tienen que preocuparse de venganzas ni represalias porque estas víctimas no tienen quién las ampare.
Lo que sí sería nuevo es que la Fiscalía General del Estado de cada país funcionara como debiera, que para eso se supone que está, y procediera judicialmente una y otra vez hasta conseguir la condena penal de estos indeseables; así, otros indeseables se lo pensarían dos veces antes de insultar a estas víctimas. Pero parece una de tantas utopías imposibles, de esas que, a pesar de frasecitas y lemas, no se cumplirán nunca. Precisamente por eso, tenemos que seguir incluyéndola en las presiones ciudadanas: para que no deje nunca de escandalizarnos y consigamos algún día erradicar esta práctica inmunda.

Javier Auserd.

El estado empresarial (bendito sea).

El estado empresarial (bendito sea).

Bandera de Earth, Ltd.Corp.

http://www.cincodias.com


20 Minutos, 4/1/08.
Sarkozy evaluará a los miembros de su Ejecutivo sobre criterios medibles.
AGENCIAS. 04.01.2008 - 11:11h
El presidente galo advierte a su gabinete que será un año duro. Los resultados serán trimestrales. De ellos puede depender la próxima restructuración
[sic] del Ejecutivo.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha advertido a los miembros de su Gobierno de que 2008 será un "año duro y exigente", al dirigirles su tradicional felicitación de Año Nuevo.
Los Ministros serán evaluados por objetivos medibles siguiendo el esquema de la empresa privada.

¡Que viene, que viene! Llevamos tiempo temiéndolo y denunciándolo y ya está cada vez más cerca: el estado empresarial. Todo son pasos que conducen hacia él. Del estado militar nazifascista al estado patriarcal autoritario, al estado capitalista liberal privatizador para desembocar en el estado empresarial que conducirá a la desaparición del Estado ciudadano que es al que deberíamos tender y, sin embargo, nunca conoceremos. Un Consorcio integrado por Telefónica, Repsol-YPF, El Corte Inglés, BBVA, Santander, Iberia, Endesa, Renfe, La Caixa, etc., nos gobernará y arrollará nuestros derechos civiles para imponer sus propios derechos-beneficios más groseros, injustos y descarados. Luego, las enormes multinacionales extranjeras se irán comiendo a las de cada país y aunque, en una tercera fase, los ejércitos privados de seguratas de las grandes Corporaciones terminarán haciéndose la guerra entre ellos y se volverá a implantar una pantalla interpuesta de gobernantes políticos profesionales (como ahora), durante doscientos o quinientos años nos machacarán directamente bien machacaditos y nos destrozarán reduciéndonos a una condición menor que la de súbdito o siervo: nos reducirán a esclavos empleados sin sueldo ni salario. La libertad absoluta de morirnos de hambre sin techo, sin comida, sin seguridad social, sin educación, sin Internet, sin televisión y sin móvil, es lo que nos espera.
¡Que el Director General Supremo nos coja confesados!

Javier Auserd.

Nota del empleado-editor: Esto es un relato de terror-ficción sin ninguna relación con la realidad oficial (exaltada sea).

Albricias.

Albricias.

Aventuras Caseras Asociadas (A.C.ASO.) presenta: Cap.I 

Lo rescaté de la carpeta del correo basura, lo leí, cogí la gabardina y salí corriendo a la calle, mojada y navideña. No sabía si podría llegar a tiempo, pero tenía que intentarlo, el mensaje, por desgracia, era muy claro:

“No hay nada que nos alegre más a los llamados seres humanos que las desdichas ajenas. ¿Significa esto que somos monstruos abominables? No. Al menos, no todos … de todo … siempre. Es, por otro lado, conocido que nuestra maldad no es infinita (ni siquiera inconmensurable), aunque sólo fuera porque no podemos abarcarla toda. Como, a pesar de lo que nos han enseñado, el mal no puede tener un origen único, habrá que concluir, por tanto (a pesar de que la disquisición debiera haber sido muchísimo más larga, pero no me apetece), que el origen del mal es vírico y se propaga por el aire.
Ahora que la violencia vuelve a imponerse con fuerza en todo el mundo y volvemos a los tiempos en que todo se impondrá violentamente por la fuerza, parece claro que retrocedemos y retrocedemos y retrocederemos hasta las cavernas, donde, al fin, obtendremos una justicia mejor.
Halien”.

Lo malo de un detective, para él, es que lo es a tiempo completo. No puede decir: “Trabajo de tal a tal y de tal a cual ya no soy detective”.
Me llamo Martín Gala Tea y soy detective. Ni que decir tiene que mi verdadero nombre es mucho más bonito y original, pero éste, a modo de chaleco antibalas, me protege de las, en mi oficio, tan temibles y peligrosas indiscreciones. Soy detective y disfruto (o sufro), debido a mi profesión, innumerables aventuras que me dispongo a narrar (mas debéis disculpar la evidente torpeza de mi estilo, pues no soy escritor) como un ejercicio de tipo … terapéutico. Eso es, terapéutico. ¡Ah! ¿lo veis?: ya me siento mejor. Me dispongo a narrar, decía, las aventuras mencionadas. No esperéis que mis aventuras sean trepidantes como las que salen en las películas americanas o interesantes, como en las británicas, ni picantes, como en las italianas o españolas, ni psicológicas, como en las suecas y argentinas, pero tampoco, espero, tan aburridas como las francesas o alemanas. En fin, ya sé que son tópicos y estereotipos, que no debería emplear si no quiero quedar fatal, pero lo cierto es que no me importa tanto quedar bien como que alguien me entienda. ¿Capicci? Pues eso.
El otro día, sin ir más lejos, estaba esperando en una esquina la salida de un portal de un sospechoso cuando se me acerca una señora con un perrito y me dice:

-Haga usted el favor de quitarse de esa esquina, que es de mi perrito.
-¿Cómo dice? – le pregunté asombrado.
-¡Que se quite, leches!

Me quité más que nada para no llamar la atención, ni un montar un número, ni formar un escándalo que perjudicaran mi trabajo y, para premiarme, cuando terminó su perrito, la señora me dedicó un amable: “¡Gilipollas!”. ¡Qué le vamos a hacer, la gente (como el fútbol y muchas otras cosas de este mundo) es así! Total que, estaba yo esperando la salida del sospechoso (¡y sin fumar!, que tiene más mérito todavía) cuando, de repente, sale el individuo con unas gafas de sol mirando a todos lados y se dirige a la cercana boca de metro. Sospechoso, muy sospechoso. Me pongo en marcha detrás suyo y, aunque por poco me la pego bajando las escaleras, consigo no perderle y entro en el coche, abarrotado a aquellas horas, pisándole los talones. Voy repartiendo miradas asesinas disuasorias a diestro y siniestro, como es lógico y normal para no levantar mosqueos y tratar de disuadir a rateros y violadores y el tío lo mismo, igual que la mayoría del vagón, de modo que no se cosca. Sale el menda (que, por cierto, lleva un libro en una mano en lugar del As; ¡sospechoso, muy sospechoso!), se lanza desesperado por los pasillos, sube las escaleras, pim, pam, pim pam y sale a Alonso Martínez. ¡Me caso en Siberia!, ¡me estoy meando, hay unos urinarios cojonudos enfrente del metro y no me puedo meter porque el tipo sigue a toda velocidad y no me puedo arriesgar a perderle porque en este caso sí que me han dado un pequeño anticipo! Bueno pues, el hombre sigue corre que te corre y se mete en la Santa Bárbara. ¡Menos mal! Bajo a los servicios y casi me la pego en las escaleras, meo, subo y ¡zas!, ¡había desaparecido! ¡Me caso en Siberia! Pero ¡¿cómo es posible?! Entonces pensé que me había tomado el pelo y salí por la puerta trasera al callejón, después de atravesar, completamente sordo a los insultos, la cocina. Llegué con apenas tiempo para ver cómo huía el mocoso de aspecto magrebí por la estrecha salida hacia la plaza. Y mi hombre estaba allí, tendido, en el suelo en medio de un charco de sangre que iba aumentando y disolviéndose en los charcos de lluvia. Me agaché y hurgué en el bolsillo izquierdo de su chaqueta. Saqué el sobre que seguía allí, recogí el libro que estaba mojándose en el suelo, cerca de su mano y los guardé muy deprisa justo antes de aparecer mi ex–colega, el comisario Miranda, avisado por alguien que, desde luego, sabía muy bien de qué iba el tema.

-¡Hombre, Mar, ¿cómo tú por aquí esta vez?! ¡Te estás haciendo viejo!, ¡¿eh?!
-Y tú sordo, Mira, … mira que eres tonto.
-Bueno va. Dámelo.
-¿Qué quieres que te de, un puñetazo?
-No me vaciles, Mar, dame lo que le has cogido.
-No he cogido nada.
-¡Vamos, vamos, vamos! Sería la primera vez que no coges nada.
-¡Ah, vaya! ¡El señorito está mosqueado! ¿Tienes una orden judicial? ¿Me acusas de algo? Tengo mi licencia en orden y no pienso ayudarte. ¡Esta vez no! ¡¿De acuerdo?! Así es que hasta luego, “cocodrilo”. ¡Que te den … una tila!

Y llevándome los dedos a la sien, volví a entrar a la cocina, la atravesé de nuevo, crucé el restaurante, recorrí la cervecería con paso firme y salí a la calle tan campante.

Pero iba enfadado. ¿Qué significaba eso de que maten a tu sospechoso delante de tus narices? ¿Tu cliente te la ha jugado contratando a un asesino por detrás? ¿El sospechoso tenía tantos enemigos que uno de ellos se ha decidido justo cuando tu le sigues? ¿Ha sido el atraco fallido, puramente casual, de un raterillo? ¡Qui lo sa! Para mi compadre Emiliano la casualidad no existe. Sin embargo, yo creo que sí existe, lo que hace todo mucho más complicado.

Después de muchas vueltas y revueltas para asegurarme bien de que no me siguen, llego al despacho con un bocadillo por toda cena. Reviso mi botín y ¡albricias!, lo que ya sabía: el sobre estaba lleno de dinero. No podía quedármelo, claro está, era una trampa para pardillos demasiado evidente. Ya vería qué hacer. En cuanto al libro, eso sí voy a quedármelo porque no creo que lo reclame nadie, por desgracia, dado nuestro cangrejil nivel nacional de afición a la lectura. A ver, qué tenemos aquí … ¡Hombre! si es “El buscón”, de Quevedo. ¡Anda que no hace! Y también hace mucho que no voy por Segovia. Llamaré a mi amigo Frutos y que me invite en Cándido. ¡Qué buen día, después de todo, menos para el muerto, claro! ¡Si es que no hay como un poco de acción para mantenerse en forma! Aunque … igual tiene algo de razón el cocodrilo de Mira. Desde luego los años no perdonan y hoy he notado más de un pinchazo por aquí cuando corría. En fin, nada que no pueda arreglar un buen cochinillo con un buen vino en Segovia.

© Javier Auserd.

Felices supersticiones.

Felices supersticiones.

Feliz bisiesto dos mil ocho.

Javier Auserd.

Scream and Run Away. The Gothic Archies.

http://www.youtube.com/watch?v=GsS3reVFLJI
http://www.lemonysnicket.com

The Count has an eye on his ankle
He lives in a horrible place
He wants all your money
He's never at all funny
He wants to remove your face

You might have been thinking what a romp this is
But wait till you meet his accomplices

When you see Count Olaf
You're suddenly full of disgust and despair and dismay
In the whole in the soul of Count Olaf
There's no love
When you see Count Olaf count to zero
Then scream and run away

Scream, scream, scream and run away
Run, run run run run run run run
Or die, die die die die die die die...

Alfredo Pérez Alencart.

Alfredo Pérez Alencart.

http://www.aladecuervo.net/novedades/0607/julio.htm

Os presento dos poemas aún inéditos (aunque tiene ya obra editada) de un poeta peruano y español que me conmueve cada vez que leo sus poemas y no digamos ya cuando se los oigo recitar en directo. Se le clasifica dentro de la poesía social, pero él, como veréis al leerle, no se deja clasificar porque lo que él hace es poesía vital, profundamente humana. En estos días de fiestas comerciales con cada vez menos sentido místico, si es que alguna vez lo tuvieron (Alfredo diría que sí, a pesar de todo), estos dos poemas de Alencart nos ponen los pies en la tierra. Espero que os gusten, son un regalo.

OJALÁ QUE NUNCA TE SUCEDA
A ti te tocará otra suerte
cuando se aleje la bonanza
y, al mirar en su vientre seco,
querrás ir tras el pan de tu futuro.

Serás como el recién llegado
que busca comida en la basura
y debe dormir bajo los puentes
mientras todo brilla por arriba.

Tú habías perdido la memoria
de esa pasada ciudadanía
que ataba las hambres a su cuello
y el trabajo a la servidumbre.

Pasarás desmedidas privaciones
para lograr empleos miserables
que los jóvenes del lugar no quieren
y tú harás con puntual esmero.

Todos viajamos en un mismo barco
que sube y baja con la marea.
Por el oro nunca te envanezcas
pues bien puede faltar mañana.

Sí: ojalá que nunca te suceda.

 

CONFUSIONES

Ponme como un sello sobre tu corazón;
como una marca sobre tu brazo;
Porque fuerte es como la muerte el amor
(Salomón).

A veces confundo el mar con el amor
y braceo la noche entera
hasta agotar el agua de tu cuerpo.

A veces confundo el amor con las estrellas
y toda la enmelada noche me embarco
en singladuras increíbles por tu cosmos.

A veces confundo las estrellas con tus labios
y esa noche deliciosa, bajo las primeras
lavas, muerdo tu abierta boca para siempre.

A veces confundo los labios con tu cintura
y a ella me agarro con felicidad tremenda
hasta que resplandezca la noche.

A veces confundo la cintura con tus sentidos
que velan mis armas en apogeo, sacando
brillo a la envolvente noche de los cuerpos.

A veces confundo los sentidos que completan
con el eco de tu voz que se enmadeja
en la aurora boreal de mis ofrendas.

Tengo el privilegio de gozar de tu íntimo arrullo
para mi confusión más deslumbrante

Así estoy entre tu carne;
así estoy entre tu espíritu.

(Para Jacqueline)

© Alfredo Pérez Alencart

Aria de La reina de la noche de La flauta mágica. Mozart, 1.791.

http://www.youtube.com/watch?v=rxGy83aipbY

No me gusta la ópera. Lo siento. Pero, como suele suceder, La flauta mágica sí. Sí que me gusta. Y muy especialmente esta aria mezcla de maravilla de las maravillas más extraordinarias y complejas y maravilla "pegadiza" y asequible para los que no nos gusta la ópera. Parece ser que, también en eso y para eso, Wolfgang Amadeus Mozart era un genio.
Ah y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, es mi felicitación navideña. Que las disfrutéis.

Man Gave Names to All the Animals. Bob Dylan, 1979.

http://www.youtube.com/watch?v=o-44uBtkArg

Man gave names to all the animals
In the beginning, in the beginning.
Man gave names to all the animals
In the beginning, long time ago.

He saw an animal that liked to growl,
Big furry paws and he liked to howl,
Great big furry back and furry hair.
"Ah, think I'll call it a bear."

Man gave names to all the animals
In the beginning, in the beginning.
Man gave names to all the animals
In the beginning, long time ago.

He saw an animal up on a hill
Chewing up so much grass until she was filled.
He saw milk comin' out but he didn't know how.
"Ah, think I'll call it a cow."

Man gave names to all the animals
In the beginning, in the beginning.
Man gave names to all the animals
In the beginning, long time ago.

He saw an animal that liked to snort,
Horns on his head and they weren't too short.
It looked like there wasn't nothin' that he couldn't pull.
"Ah, think I'll call it a bull."

Man gave names to all the animals
In the beginning, in the beginning.
Man gave names to all the animals
In the beginning, long time ago.

He saw an animal leavin' a muddy trail,
Real dirty face and a curly tail.
He wasn't too small and he wasn't too big.
"Ah, think I'll call it a pig."

Man gave names to all the animals
In the beginning, in the beginning.
Man gave names to all the animals
In the beginning, long time ago.

Next animal that he did meet
Had wool on his back and hooves on his feet,
Eating grass on a mountainside so steep.
"Ah, think I'll call it a sheep."

Man gave names to all the animals
In the beginning, in the beginning.
Man gave names to all the animals
In the beginning, long time ago.

He saw an animal as smooth as glass
Slithering his way through the grass.
Saw him disappear by a tree near a lake . . .
 
Copyright © 1979 Special Rider Music 
Album: Slow Train Coming
Released: Aug 20, 1979

 

Me parece que esta tarde es domingo.

Me parece que esta tarde es domingo.

Santo Domingo de Guzmán
http://www.cult.gva.es/mbav/data/es06090.htm


Para Furgo.

No soy tan viejo todavía para los usos actuales y, sin embargo, ya tengo cosas de viejo: manías. Además, entre el despropósito de la programación televisiva y la fiesta constante de las calles y que las fiestas duran cada vez más y empiezan antes, desde que me jubilé ando un poco desconcertado y no sé bien en qué día vivo, a veces dudo y tengo que consultarlo expresamente valiéndome de referencias y trucos cada vez más complejos y enrevesados. Como los comercios ahora abren cualquier día a cualquier hora, no ayudan tampoco mucho que digamos a saber qué día es, ni los turnos desquiciantes y lunáticos de algunos trabajos cuyo ejemplo parece extenderse a pasos agigantados como el cambio climático, que hay colegas ancianos que se plantean veranear en invierno y ya lo hacen. Ni siquiera en los hospitales se respeta la diferencia de días y horas porque lo mismo te visita un médico (que ya nunca es el mismo) en lunes que en domingo y las visitas te aparecen cuando les da la gana o les viene mejor. No sé en los cementerios, pero seguro que todo se andará.
Todo está desquiciado, como ya decían mis abuelos y antes los suyos, sólo que ahora es verdad. Quizás siempre ha sido verdad y no se daba cuenta nadie más que ellos. Sea como fuere, el caso es que nos ha llegado de golpe la verdad de que todo está desquiciado y cambiante y que todo gira y se sucede a una velocidad de vértigo y los días pasan a una leche que no hay quien lo soporte porque no hace nada que hizo un año y ha pasado navidadreyescarnavalsemanasanta primerodemayoveranoelmembrillotodoslossantos laconstilainma laloteríayotranavidad volando como el AVE y no digamos cuando miramos años más lejanos. ¡Hay que joderse! Y suma y sigue. Eso son síntomas (aparte de que ahora todo son síntomas) de la vejez galopante que nos invade, por lo menos a mí que me estoy volviendo más conservador que un gato viejo y pierdo el sentido del humor a borbotones.

-¡¿Qué escribe en su diario, Agustín?!
-¡Pues nada, tronca, chorradas!
-¡Ay, ay, don Agustín, qué bromista es usted!
-¡Usted sí que está buena, hermana!
-¡Ande, ande, deje de ser tan malo, que va a ir al infierno!
-¡Pero ¿todavía existe eso?! ¡Y ¿cuándo lo va a cerrar este Papa?!
-¡No hay quién pueda con usted, don Agustín, le dejo por imposible! ¡Y eso que luego no sabe en qué día vive!
-¡Pues debe de ser domingo, hermana, porque lleva usted la minifalda gris marengo …!
-¡Ave María Purísima!
-¡Sin pescado concedida!
-¡Hermana Luisa, más diazepan para Agustinín! (por listo).
-¡Juah, juah, juah! ¡Menos mal que hay cosas que no cambian!

© Javier Auserd

El secreto de su éxito.

El secreto de su éxito.

Esta imagen puede herir la sensibilidad del espectador. 

-¿Y cómo ha llegado a este puesto tan importante de Coordinador de Castañeras, señor Genuflexo?
-Pues con humildad, hijita. Con mucha humildad. Siempre he dicho que nunca he merecido las responsabilidades con que las Autoridades (que Dios guarde su sublime misión) han querido … abrumarme.
-¿Y no será que es usted muy modesto?
-Será como usted dice. Yo sólo he sido humilde, disciplinado y respetuoso con la Autoridad (que Dios bendiga siempre), obediente a sus sabias instrucciones y amigo de mi amigo.
-Quiere decir de sus amigos.
-No, hijita, no, amigo. Sólo he tenido un am(o)igo al que he sido fiel … (e incombustible) a pesar de que no tenía un humor muy … dulce, que digamos.
-Y cómo se llama ese “amigo”.
-¡Señorita, me ofende usted! ¡Es usted nueva, ¿verdad?
-No, señor Genu, sólo soy joven y además esta ciudad ha crecido un poco (no mucho), pero algo sí ha crecido.
-¡Ah! … será eso. Pues bien, ese insigne personaje local y … universal a un tiempo es don Fernundio Genciano de las Entretelas y Canales de San Saturio … ¡nada menos!
-¡Ah! … pues qué bien. Y ese … insigne señor, ¿cómo ha influido en su vida, don Geranio?
-¡Oh, ha sido un gran … benefactor para mí! Siempre me ha protegido y amparado.
-Pero dice usted que no tenía muy buen humor.
-¡Yo no he dicho eso, señorita! ¡Ustedes los periodistas lo tergiversan todo! ¡Ese hombre es un santo y le debo todo lo que soy! ¡¿Cómo se atreve a mancillarle?! ¡Estoy indignado!
-Tranquilo, tranquilo, don Geranio Genuflexo, no se altere. Si usted dice ahora que tiene un humor maravilloso, no se hable más, allá usted, pero no se altere, buen hombre, que le va a dar algo.
-¡Es que yo no he querido decir eso! ¡De decir que no tiene un humor muy dulce a decir que lo tiene malo va un abismo! ¡Además todo es matizable, córcholis!, ¡que ustedes lo tergiversan todo!
-Bueno, va … que … cuénteme lo que quiera para rellenar, digo terminar esta … entrevista (o lo que sea esto, ¡buff!).
-Pues … como le decía, don Fernundio ha sido para mí como un padre, un hermano y un hijo al mismo tiempo.
-¿Y eso?
-Cuando se enfada conmigo y me reprende tiene toda la razón, toda, toda. Y me fustiga y me escarnece (¡maldito canalla!). Pero cuando se deprime y nadie le entiende … je, je, je, je, entonces … ahí es la mía, quiero decir que … yo le consuelo y le animo a proseguir su dura andadura. ¡Andá, me ha salido un pareado!, ¡je, je, je, je, je! Un santo es, un santo ha sido y sigue siendo para mí ese hombre, gracias al cual he ido trepando, digo ascendiendo en mi carrera … profesional, a pesar de los obstáculos que la gente (más bien gentuza) pone siempre bajo los pies de las personas de bien, como yo mismo. Pero todo se supera, je, je, je, je, con … cintura, ¿me comprende usted?, cintura, mano izquierda … tacto … flexibilidad. Yo he aguantado mucho, mucho, mucho. He tenido que tragar muchos sapos y culebras, aguantar humillaciones y agravios con paciencia, que es la madre de la ciencia de trepar, digo de … superar dificultades y aguantar, aguantar mucho … todo lo que te echen. ¡Je, je, je, je! Ese es el secreto … el secreto del éxito, de cualquier éxito. Sí, sí. Ese es. No cabe duda. Si usted quiere … ascender en su trabajo, señorita, tiene que aguantar lo que le echen … todo lo que le echen. Todo.
-Pero a veces discuten, han discutido ustedes dos, ¿no?
-¿Discutir? No. Dos no discuten si uno no quiere. Él no discute nunca, sólo me regaña y me humilla constantemente recordándome mis humildes orígenes, quiero decir (borre eso, borre eso, le digo), don Fernundio es un hombre excelso y … paradigmático incapaz (eso es, un incapaz) de discutir con nadie.
-Ya. ¿Quiere añadir algo en esta … entrevista?
-No. Hmmm … Recalcar tan sólo, si acaso, las extraordinarias relaciones que me unen … humanas … relaciones humanas que me unen … hmmm … con don Saturio, digo con don Fernundio y que siempre he mante … hemos mantenido y mantendremos por encima … de …adversidades o … malentendidos, como cuando me hace callar recordando mis fallos y errores mientras me llama sapo asqueroso y yo vuelvo arrastrándome al día siguiente como si nada hubiera pasado y soporto sus ataques de cólera o sus profundas depresiones en las que se queda sin un solo amigo y allí estoy yo aprovechándome de todas las designaciones a las que puedo aspirar y ser … y trepar … y alcanzar las más altas dignidades gracias a mis humildes merecimientos entre los que se cuenta este último, motivo de su entrevista, de Supervisor de Churreros o Coordinador de Castañeras, que me diga, puesto rotatorio provisional y honorífico donde los haya que sólo me reportará disgustos y genuflexiones mientras soporto estocadas y desprecios y que yo, desde aquí agradezco profusamente a las Magníficas Autoridades (que Dios confun … digo proteja), que son, en realidad, el secreto de mi éxito, que constituyen mi trayectoria vital que los envidiosos califican vilmente de lameculística, porque sólo la envidia más exacerbada y recalcitrante puede calificar mis acendrados crisoles de tan vil forma. Eeee … ¿Por dónde iba? Ah, sí. Muchas gracias.
-Pero levántese, hombre y deje de lamerme la mano. Vale, vale, que ya se ha terminado esto. Adiós, don Geranio. (¡Puajj!).

© Javier Auserd.

El tedio, insoportable, del pobre elegido.

El tedio, insoportable, del pobre elegido.

http://actualidad.terra.es


El multibillonario dicta sus instrucciones matutinas mientras se enjuga el zumo de piña de las comisuras de los labios: “Intensificar lo desgraciados que son los ricos en todas las telenovelas de producción propia e influir en las de la Federación Institucional de Teleseriales …”. Y también: “Nota a la Federación de Periodistas Tertulianos Opinadores para que aumenten sus opiniones a cerca de la prevalencia de lo espiritual sobre lo material donde los pobres ricos no tienen nada que hacer, etc., etc., etc.”. Le encanta ocuparse personalmente de eso. Otra cosa: “Campaña para promocionar lo tranquilos que están los pobres sin responsabilidades … abrumadoras (eso es: abrumadoras) por … todo”.
Luego se va a jugar al golf (el golfo, como él lo llamaba) y se entretiene un buen rato haciendo cantinfladas hasta la hora del almuerzo, de tipo mediterráneo, que toma en el Club.


-¿Sabes qué te digo, Ansel? – Ansel es, desde luego, Anselmo, su asistente mayor de semana de turno.
-Diga, señor.
-Que teníamos que popularizar más el golfo. ¿No crees?
-Y ¿el agua?, señor.
-¡Es verdad! – dice el multi, dándose una palmada en la frente - ¡Qué cabeza la mía! Siempre se me olvida que los pobres no pueden permitirse el agua. Pues nada, que no se popularice el golfo.
-Bien pensado, señor.


Después del almuerzo, el multi (Charly, para los amigos), se toma un copazo en el camarote imperial del Náutico con sus socios minoritarios, al tiempo que cierra cuatro operaciones financieras de poca monta. Cuando termina, sus chicos (como llama cariñosamente al pequeño ejército de guardaespaldas que forman parte de su guardia personal) le conducen al aeropuerto donde espera un VTOL que le lleva a su residencia aleatoria para echar una siestecita, merendar él y ver la merienda de alguno de sus nietos.
Al despertar, se baña y despacha con su secretario vespertino los correos postales y electrónicos diarios, tras lo cual se deja llevar, casi en volandas, por su tropa especial a la embajada a cuyas puertas sus chicos se quedan a la espera a una prudente distancia mientras le escoltan al interior de la inmensa sede gorilas de otra empresa de seguridad contratada por el embajador aunque pagada por Charly. Allí cenan en la zona privada repasando los asuntos semanales entre el solomillo a la pimienta con ensalada regado con Chateau Maurac atendidos por agentes del servicio exterior. Cuando terminan, pasan al saloncito del te y se distienden. A veces, hasta ven una película y, en ocasiones, montan orgías muy discretas y controladas. En las vacaciones, le visitan desde los ranchos presidenciales y viceversa. A una hora prudencial vuelve de regreso a una de sus residencias, donde saluda por primera vez a su también agotada esposa y se despiden de camino a sus respectivas habitaciones de unos 500 m2 cada una, asistidos en todo momento por otro pequeño ejército de empleados, personal del servicio, seguridad y mantenimiento. Se relaja unas pocas horas, aunque hay noches que no llega a apagar todas las luces.
Que él no sepa de forma pormenorizada los detalles de su inmensa fortuna, no significa que no se sepan. En alguno de sus portátiles, un archivo llamado, por ejemplo, Golfo.sdoc de miles de páginas lo dice, siempre listo para ser consultado sólo por Charly.
A la mañana siguiente, sus ayudantes de agenda están ya atentos a sus más mínimos gestos y deseos. Nada un rato en la piscina, pasa a la sauna, le secan con rayos uva, desayuna, le visten, le acompañan por los pasillos y jardines hasta el área administrativa donde va dictando a sus secretarias y juguetea con los portátiles: “Intensificar lo desgraciados que son los ricos en todas las telenovelas de producción propia e influir en las de la Federación Institucional de Teleseriales …”. Y también: “Nota a la Federación de Periodistas Tertulianos Opinadores para que aumenten sus opiniones a cerca de la prevalencia de lo espiritual sobre lo material donde los pobres ricos no tienen nada que hacer, etc., etc., etc.”. Otra cosa: “Campaña para promocionar lo tranquilos que están los pobres sin responsabilidades abrumadoras y agobiantes”.

© Javier Auserd.

Wish You Were Here. Pink Floyd, 1975.

http://www.youtube.com/watch?v=IXdNnw99-Ic

So, so you think you can tell
Heaven from hell
Blue skies from pain
Can you tell a green field from a cold steel rail
A smile from a veil
Do you think you can tell

And did they get you trade your heroes for ghosts
Hot ashes for trees
Hot air for a cool breeze
Cold comfort for change
And did you exchange a walk-on part in the war for a lead role in a cage

How I wish, how I wish you were here
We're just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year
Running over the same old ground
What have we found
The same old fears
Wish you were here
 
(Guilmour, Waters)
(c) 1974 Pink Floyd Music Publishers Ltd
Roger Waters Music Overseas Ltd (Artemis BV)

Nota: Suelo procurar no repetirme, pero he hecho una excepción. (J.A.).

Universalidad.

Universalidad.

www.ua.es


El Periódico de Catalunya, 25/11/07.
15:40 DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES
Catalunya recuerda a las 11 asesinadas este año por violencia machista
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=461730&idseccio_PK=1021

¿Día Internacional? ¿11 asesinadas? ¿Y las demás?
¡Y yo que me había creído aquello de que los catalanes son "cosmopolitas"!
¡Qué vergüenza ... ajena!
Estoy seguro de que a la inmensa mayoría de los catalanes también les da vergüenza esta noticia tan "local-ista".

Javier Auserd.

El viejo Billy el niño (Maldito Pato) (IV).

El viejo Billy el niño (Maldito Pato) (IV).

Epílogo.
Una dulce (y linda) figura de monja se arrodilla sobre una cruz en el cementerio del convento de las hermanas capuchinas en Santa Ana, Chihuahua, y deposita unas flores frescas sobre una sencilla lápida. En ese momento, alguien que la observa desde el arco que da al claustro, la llama con voz desabrida:

-¡Hermana María Magdalena del Difícil Consuelo!
-¿Sí, madre priora? – se acerca corriendo la monja.
-¡¿Cómo tengo que deciros que no pongáis más flores en esa … cruz?!
-Lo siento, madre priora – susurra bajando la cabeza.
-¡Lo siento, lo siento! ¡¿Cuántas veces he de decíroslo?!
-Os suplico que me perdonéis, madre priora.
-¡Que os perdone, que os perdone! ¡Ya os perdonó la madre abadesa, que en Gloria esté, pasando por alto que vuestra dote la formaban pagarés de la Compañía Estatal de Ferrocarriles de Nuevo Méjico! ¡Pero vos, hermana, os empeñáis en desobedecerme!
-Castigadme, madre priora.
-¡Por supuesto que eso es lo que voy a hacer! ¡Ahora mismo vais a la cocina a fregar peroles!
-Sí, madre priora.
-¡Y me traéis una infusión para el estómago! No me encuentro bien últimamente.
-¿Cómo la madre abadesa, que en Gloria esté, madre priora?
-¡Y yo qué sé si también le dolía el estómago a la madre abadesa, que en Gloria esté, o fue un cólico miserere, insolente! ¡Id, id, no os distraigáis!
-Sí, madre priora, ahora mismo vengo. Pronto os dejará de doler el estómago (y todo).

Pat (¡pobre Pato!), al fin, no pudo disfrutar su recompensa, pero tampoco él, ni la madre abadesa, ni la madre priora llegaron a conocer un refrán fronterizo que reza así: “Nunca te rías de un mex acorralado, pero guárdate más de una mujer enamorada, ¡carajo!”.

(Fin).

© Javier Auserd.

Ahora que ya 'eras tan bueno'.

Ahora que ya 'eras tan bueno'.

Ahora que acabas de cruzar la puerta
que te convierte en lo bueno que fuiste
y que eso no te libra de los malditos elogios
que te persiguen por el pasillo a ninguna parte
y que tampoco te dejamos tranquilo, como querías.
Ahora, querido Fernando, te digo adios maestro
en silencio ...
quitándome (respetuosamente) el sombrero.

Javier Auserd.

El viejo Billy el niño (Maldito Pato) (III).

El viejo Billy el niño (Maldito Pato) (III).

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Tres.
-No te muevas, Pat. Quédate ahí.
-¡¿Eh?!, ¡Pero …!
-Sí, Pat. He vuelto.
-No puede ser. ¡No te creo! Pero esa voz …
-Es la mía, Pat. ¿De quién quieres que sea?
-No. No es posible. Yo te maté … hace … mes y medio.
-Pues, ya ves, no me mataste bien, porque he vuelto.
-Y … ¿a qué has vuelto?
-¿De verdad hace falta que te lo diga?
-A matarme.
-Si te empeñas …
-¡No! ¡No! ¡Espera! Vamos a hablar.
-¿Y qué carajo estamos haciendo, Pat?
-Quiero decir … que me escuches … por … favor.
-Soy todo oídos.
-Debes comprender … que no me quedaba otro remedio.
-Me estás haciendo perder el tiempo … y la paciencia.
-¡Espera, espera! Ya te dije, Billy …
-No te vuelvas, Pat. No te muevas o te quito … la palabra. Así está mejor. Sigue.
-Ya te dije … aquella noche …
-Repítemelo.
-Ah, Billy, ¡eres desesperante y terco como una …! mula.
-¿Y?
-Pues … como te dije … eee … te dije que … todo había sido un error. Sí, eso es, un maldito error. Yo no quería, Billy y … como sabes … Hunter … me obligó.
- Eso no fue lo que me dijiste aquella noche, Pat. ¿Es que estás pendejo perdido, ¡carajo!? ¿Te mato ahurita mismo?
-¡No, no, Billy!, lo siento, me … confundí. Lo siento, es que … me falla la memoria y … estoy nervioso. Sí, lo reconozco. Ha sido una sorpresa volver … a … verte … oírte. Eso se lo dije … a Emiliano. Sí, eso es … a Emiliano.
-¿Porque te llamaba Pato?
-¡Sí! ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Por eso, por eso fue.
-¡Qué mal te ríes, Pat! ¡Deja las manos quietas! ¡Tira los revólveres, anda, o te estropeo esa lata tan bonita que llevas en el pecho! ¡Por quererme engañar!
-¡No, no, Billy, no! Ya me quito la canana, ¿ves? Y la tiro al suelo, ¿ves?
-¡No te vuelvas!
-Pero ¿qué más te da que hablemos cara a cara?
-¡He dicho que no te vuelvas!
-Bien, bien, no me vuelvo. Es que … se me va la cabeza, Billy y … con la sorpresa de … volver a … verte. (Bueno, verte, lo que se dice verte …). No me lo esperaba, la verdad, Billy … compréndelo.
-Te voy a coser a balazos, Pat. Y luego te voy a dejar sin enterrar … para que te coman los coyotes, ¿okey?
-No, no, Billy …, por favor.
-¿Tienes miedo, Pat? ¿Ahora que sabes lo que se siente … segundos antes de morir?
-Está bien, Billy, está bien. Ya me calmo. Me vas a matar de todos modos, pero antes … voy a volverme para verte. Porque no puedes ser tú. Es un truco. Tiene que serlo.
-¿Ah, sí? Y entonces, si no soy yo, ¿quién soy, Pat?
-Eres … eres … ¡No sé quién carajo eres, Billy! Pero no eres tú, no puedes ser tú …, aunque la voz sea la tuya.
-Está bien, Pat. Vuélvete para que puedas verme … antes de irte.
-¡Pero … pero … si eres … tú! ¡No es posible! Aunque … ¡estás algo más alto! ¡Has crecido! ¡¿Cómo es posible?!
-Es que la muerte estira, Pat. Tú también crecerás. Seguro. Adiós, Pat, quiero decir … hasta ahurita.
-¡¿Ahurita?! ¡Pero, ¿cómo he podido ser tan idiota?! ¡Eres …!
-Adiós, Pat – dijo Lolita con su voz verdadera, mientras disparaba.

Cuando Pat cayó junto a la tumba abierta de Billy ya estaba muerto. Había reconocido a Lolita en el último segundo pero no le sirvió de nada. En su intento entre coger un revólver de su canana, a unos pasos de él, tirada en el suelo, o sacar el cuchillo que llevaba en una de sus botas, dudó. Y esa duda le costó la vida.
Con ayuda de sus primos, Lolita despojó a Pat de sus ropas, estrella de chapa incluida, le metió en el féretro de Billy, descendieron la caja al fondo de la fosa y la volvieron a cubrir de tierra. Recogieron todo: ropas, capote, botas, canana …  Vistieron a Billy con las cosas de Pat y le subieron a su caballo al que llamaron con el silbido que usaba Pat para llamarlo. Luego, Lolita, tiró la estrella de Pat sobre la tumba de Billy y echaron a andar cruzando la frontera hacia Méjico.


Entre las muchas leyendas que circulan todavía por aquellas tierras está la que sostiene que Pat, arrepentido, tiro su estrella de hojalata de sheriff de Lincoln sobre la tumba de Billy y se fue a California a disfrutar su recompensa.

(terminará ...)

© Javier Auserd.

Peces de ciudad. Sabina/Ana Belen, 2.002.

http://www.youtube.com/watch?v=Imh0vEnOMXU

Se peinaba a lo garçon
la viajera que quiso enseñarme a besar
en la gare d’Austerlitz.

Primavera de un amor
amarillo y frugal como el sol
del veranillo de san Martín.

Hay quien dice que fui yo
el primero en olvidar
cuando en un si bemol de Jacques Brel
conocí a mademoiselle Amsterdam.

En la fatua Nueva York
da más sombra que los limoneros
la estatua de la libertad,

pero en desolation row
las sirenas de los petroleros
no dejan reír ni volar

y, en el coro de Babel,
desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.

Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad

que mordieron el anzuelo,
que bucean a ras del suelo,
que no merecen nadar.

El Dorado era un champú,
la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.

En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.

Cuando en vuelo regular
pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada
que no se acordaba de mí.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis venas va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un liguero de mujer.

Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad

que perdieron las agallas
en un banco de morralla,
en una playa sin mar.

Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina y Pancho Varona
Disco: Dímelo en la Calle (2002)

 

El viejo Billy el niño (Maldito Pato) (II).

El viejo Billy el niño (Maldito Pato) (II).

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http://www.mayas.uady.mx/exposiciones/exp_033333.html


Dos.
Pero Lolita sí que lo oyó. Se quedó quieta unos segundos en la cama con los ojos espantados y la mente en blanco, intentando entender aquel estruendo tan contundente que presentía malo. Ahora no se oía nada: ni los coyotes, ni los zorros, ni las ranas, ni los grillos, ni las ovejas, ni las vacas. No había amanecido aún, pero la noche seguía siendo clara. Los primeros en reaccionar fueron los perros, menos cautos que el resto de sus colegas. Lolita salió del ensimismamiento y procesó, al fin, el origen del ruido. Se incorporó en el catre, procurando no hacer ruido, y buscó la silla de la que colgaba la canana de Billy de la que pendían las  fundas donde descansaban sus dos revólveres cargados, como siempre, y que ella también sabía usar. Cogió la canana, se la ciñó a la cintura y se la ajustó a sus formas femeninas. Luego desenfundó un revólver y, paso a paso, muy despacio, pegada a la pared, se acercó a la cocina. Conocía la casa como la palma de su mano y, aunque se había puesto la luna, no tenía miedo a los tropiezos.
Antes de llegar a la cocina sintió la irritante sensación de pólvora en el aire que la hizo toser instintivamente. Aunque lo hizo lo más flojo que pudo, no le sirvió de nada, porque Pat, con oído de zorro y olfato de coyote, la estaba esperando. Apareció como un fantasma y la desarmó sin mayores problemas. Lolita se revolvió como un alacrán y le lanzó una patada al tobillo que dio en el blanco, pero Pat encajó el golpe con terca compostura y apenas un mayor retorcimiento de los brazos de la muchacha que gimió de rabia por haberse dejado atrapar tan pronto como un ratoncillo inexperto.

-Estate quieta, fiera. No quiero hacerte daño – susurró Pat.
-¡Le has matado, cerdo! ¡Le has matado! ¡¿Dónde está?! – resoplaba Lolita con furia.
-Si me prometes estarte quieta, te dejo verle – dijo Pat.
-Está bien – contestó la mujer después de un breve forcejeo.

Billy estaba tendido en el suelo de la cocina, bajo la ventana que daba al desierto. Lolita se acercó despacio, conteniendo el llanto, al tiempo que Pat prendía una vela con un fósforo y se la acercaba para que pudiera verle mejor. Parecía dormido. El charco de sangre que se iba extendiendo lento e inexorable quedaba, todavía, oculto por su cuerpo y su expresión era serena, casi resignada. Ella se arrodilló a su lado y, poniendo su cabeza en su regazo, empezó a cantarle, muy bajito, una nana.  


Pat dejó la vela sobre la mesa y salió al porche, donde acababan llegar sus ayudantes, para decirles que esperaran unos minutos antes de apartar a Lolita sin hacerle apenas daño, cargar el cuerpo de Billy en el carro que tenían preparado, avisar al cura católico y enterrarle en el pequeño cementerio de Fort Summer, mirando al desierto. Luego, mientras amanecía, se dirigió a la oficina de correos y despertó al funcionario para telegrafiar a Washington un escueto despacho de tres palabras: “B. está resuelto”, firmado P. K. Garrett, s.s. Acto seguido se fue al bar y desayunó dos huevos fritos con arroz, una tostada con mermelada, dos tiras de bacon vuelta y vuelta, todo ello regado con un buen vaso grande de wisky lleno a rebosar. También le dio tiempo a que un niño mejicano le lustrara las botas y a salir por la puerta con su reluciente y enorme estrella de hojalata que le acreditaba como sheriff del condado de Lincoln, en el preciso momento en que el lento carro de una sola mula, que contenía el cuerpo de Billy dentro, atravesaba la calle principal camino del cementerio con Lolita sollozando detrás flanqueada por tres mujeres llorando bajito vestidas de riguroso luto, que debían de ser familiares suyos, y cinco de los ayudantes de Pat. Pat, muy despacio, bajó las escaleras del saloon colocándose el sombrero y ajustándose la canana y se unió al improvisado cortejo fúnebre de Billy.  


El viejo cura católico les esperaba en la puerta del camposanto, con cara de susto, sudando como un pollo en el horno de buena mañana. Cuando llegaron, la fosa había sido abierta ya por cuatro peones, a los que Pat lanzó unas monedas, y esperaba, bostezando, a recibir el cuerpo de Billy. Al cura, apenas le dio tiempo a farfullar dos latinajos rápidos, a impartir una bendición al cadáver, a encabezar el cerrado “amén” que todos corearon y a recibir unos pesos de Pat para inscribirle en el Libro de los Muertos y unas cuantas cervezas.
Cuando el cuerpo de Billy descansó en la dura tierra del desierto, Lolita se volvió al pueblo ayudada por las tres mujeres de negro, envuelta ella también en un manto de ese lúgubre color.  


Lolita se sentó a llorar en la cocina de la pequeña casa de sus parientes, delante de una botella de tequila. Mientras lloraba y bebía a morro de la botella, una idea descabellada iba tomando forma en su cabeza sin detalles concretos … todavía.
La cosa se le ocurrió pensando en la imagen del frágil féretro que contenía el cuerpo sin vida de su marido bajando a una tumba de las consabidas dos varas de profundidad o una toesa y en lo poco complicado que resultaría desenterrarle, claro está, con ayuda. Lo primero que tenía que hacer era localizar a la familia de Billy, contarles lo que había sucedido y planear, paso a paso, la venganza contra Pat.
¡Maldito Pat! ¡Y, para más INRI, cobraría la recompensa! ¡Era el colmo!
En su cabeza, lindamente embotada entre el alcohol y el dolor por la pérdida de Billy, comenzaron a fraguarse los detalles que necesitaba. Unos detalles que, por primera vez desde esa infausta madrugada, dibujaron una leve sonrisa en unos labios resecos de tantas lágrimas vertidas. Si se apuraba, igual podía hacer coincidir la resurrección de la venganza con los días de difuntos, bien celebrados también en aquella parte de la frontera mejicana.
Mandó telegramas a su familia política a las direcciones que tenía, dando escueta cuenta de la muerte de Billy, pero no obtuvo respuesta. Mientras, el tiempo se le echaba encima y se le iba en disimular la resignación propia de una viuda cristiana bajo la prevenida mirada del hombre que Pat había dejado en Fort Summer y que usaba el telégrafo todos los días a eso del atardecer.
Era desesperante para Lolita comprobar cómo a aquellos malditos irlandeses siempre les importó Billy un carajo. Quizás eso explicara, en parte, el poco aprecio que el propio Billy parecía sentir por ellos en vida. De cualquier modo, ella tenía que actuar para vengarle, por más que lo único que tuviera claro fuera el respaldo de los suyos. Por eso, reajustó los detalles a lo que había, aunque no podía evitar que le chirriara el fuerte acento mejicano de su tropa, que sin duda era lo que podía delatarles. Dándole vueltas y más vueltas, que le dejaban profundas ojeras achacadas al duelo, recordó una mañana cómo jugaban Billy y ella, a veces, a las imitaciones de sus intercambiadas voces y retahílas, y cómo ella, con mucha guasa, se esforzaba en el nasal, algo estridente y un poco agudo tono yanky de Billy que intentaba disimular bajándolo hasta dejarlo en un susurro esforzado bajo el pretexto de una irritación crónica de garganta, tan conocido por sus amigos y compinches y, desde luego, por Pat. Este recuerdo la animó a redondear su plan hasta adaptarlo a las nuevas circunstancias y lo dejó listo para ser oportunamente ejecutado.  


Pat había llegado tres horas antes de la señalada en la nota que le mandó su hombre en Fort Summer que, a su vez, había recibido de un chiquillo mejicano de los que jugaba en las calles del pueblo y que salió corriendo confundiéndose con el resto antes de que Gordon pudiera reaccionar. Aún así, no veía nada extraño en el pequeño cementerio desde la loma cercana donde estaba apostado. Las familias que, siguiendo la tradición de los colonizadores adaptada a los ritos indígenas, dejaron comida y flores sobre las tumbas de sus difuntos, hacía mucho rato que se fueron a cenar dejando el campo desierto y frío después de que las alimañas, en un fugaz espectáculo de abrir y cerrar de ojos disfrutado por Pat, hubieron dado buena cuenta de viandas y adornos.
Entonces Pat, echándose un capote militar sobre los hombros para protegerse contra la suave helada que comenzaba a caer a eso de las diez de la noche, se sacudió los pantalones, se ajustó la canana y bajó, muy despacio y precavido, hacia la tumba de Billy que era donde le citaba la nota famosa.

(continuará ...)

© Javier Auserd.

El huevo de la serpiente (II).

El huevo de la serpiente (II).

El Mundo, 13/11/07.
La Delegación de Gobierno en Madrid lo había prohibido.
Autorizan un 'homenaje' a José Antonio, asesinado por socialistas en el 36'
La Delegación se basó en los posibles altercados y en problemas de tráfico
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid no entiende la frase como un lema
La Falange asegura que nunca han existido altercados de orden público
Actualizado martes 13/11/2007 11:38 (CET)
MADRID.- "Homenaje a José Antonio Primo de Rivera, asesinado por los socialistas en 1936". Se trata del encabezamiento, directo y claro, con el que La Falange solicitó a la Delegación de Gobierno en Madrid organizar una manifestación el próximo fin de semana, víspera del 20-N. Aunque fue prohibida en principio, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid admitió el recurso y autorizó la concentración.
La marcha fue anulada porque "denota una voluntad provocativa" y se trata de una "agresión verbal" en un contexto tenso en la capital por la reyerta entre neonazis y antifascistas que se cobró la vida de un joven el pasado domingo. Ahora, el TSJM ha rectificado esa decisión, dando luz verde a la convocatoria en base al recurso presentado por la formación.
El subdelegado del Gobierno, Javier García, desautorizó la propuesta por los posibles altercados que pudieran derivarse de la misma y porque el recorrido, que parte del centro de la ciudad para acabar en el Valle de los Caídos, tampoco convencía en la Delegación , especialmente, señaló, por las complicaciones que pudiera tener para el tráfico.
Hasta ahora, la manifestación se ha venido celebrando cada año la víspera del 20-N, aunque el matiz de incluir en la petición la frase sobre Primo de Rivera ha sido entendido por el ejecutivo como un "riesgo real y razonable", en tanto supone una "agresión verbal contra un sector de la población".
Ante la prohibición, el recurso de La Falange argumenta que la negativa a su convocatoria supone vulnerar el derecho a reunión y que nunca, desde la primera marcha, en 1940, se ha producido alguna alteración del orden público.
Además, continúa, se deja claro que se ha producido "un juicio de valor erróneo, pues no hay ningún dato que indique que esas palabras sean el lema de la convocatoria".
Pese al enfrentamiento de visiones por parte de la Abogacía del Estado y del Ministerio Fiscal, la sentencia es firme aunque se considere "desafortunada y carezca del mínimo rigor histórico", por lo que no hay ninguna manera de evitar la concentración estimada de unas 500 personas.
Sin nada que hacer en este tema, la pelea de Soledad Maestre, Delegada del Gobierno en Madrid, es la de desautorizar las demás convocatorias que hay en la capital para la misma fecha. Fuentes del organismo aseguraron a EL MUNDO que "se está estudiando el marco jurídico para prohibirlas".

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/11/13/madrid/1194921884.html?a=c04f6217f8e846c204e83583f13ba02d&t=1194957897


¡Qué jueces tan democráticos, ecuánimes y profesionales tenemos, da gusto! Además de eso, la tibieza del gobierno Zapatero es la más adecuada, cristiana, amorosa y bonita. Me parece cojonudo. Es lo que hay que hacer: prohibir todas las manifestaciones no convocadas por grupos nazi-fascistas, pero no sólo en estas fechas, sino siempre. Así, si llega un día en que vuelvan a tirar nuestros cadáveres a las cunetas se podrán reír mucho agradeciendo estas "deferencias".

Javier Auserd.

PD: Me adhiero a la iniciativa de Hannah y os invito a hacer lo mismo en:

http://serrizomatico.blogia.com/2007/111301-manifiesto-urgente-contra-todos-los-fascismos-y-sus-derivados-de-odio.php#comentarios 
 

El huevo de la serpiente.

El huevo de la serpiente.

El País, 12/11/07.
El Gobierno considera que el crimen de Madrid no fue racista.
La Delegación del Gobierno cree que los tribunales amparan la manifestación de Falange Española.- La muerte de un menor se produjo "de camino" a la protesta y no fue racista porque "era español".
Rubalcaba asegura que la manifestación se autorizó porque Democracia Nacional es un partido legal.

http://www.elpais.com/


Como siempre, es más rentable insinuar, o decir cínicamente, que la culpa es del asesinado, según de dónde venga éste, naturalmente. "Algo habrá hecho". Es lo que hizo Franco con unos quinientos mil españoles terminada la guerra y decían sus voceros. Y ahora lo ensaya verbalmente Rubalcaba.
Compañero Rubalcaba, te podías haber callado. Yo, como rey de mi casa, te lo digo: "¿Por qué no te callas?, (cojones)" y también te digo: "¿Por qué no se inicia la ilegalización de Democrazia Nazional y, también, de FE de las JONS, de una ... santa vez?". "¿Cuántos niños supuestamente asesinados por esos "valientes" son necesarios para empezar a hacerlo?, ¿y para empezar a no autorizar unas manifestaciones violentas, radicales que suelen empezar o terminar con agresiones, algunas de las cuales, con resultado de muerte?".
Me caes bien en otros temas y en otras declaraciones, pero no en estas y por eso te lo digo como lo siento. Porque aquí el único que ha perdido es el adolescente de 16 años asesinado por un nazi y los anteriores. ¿Te hago una lista?
¿Has oído hablar del "huevo de la serpiente"? Es lo que está pasando mientras te cruzas de brazos. El nazismo no es una ideología y mucho menos una moral o una ética a la que haya que respetar. Es todo lo contrario: es la negación de cualquier ideología, de cualquier ética y de cualquier moral. Es la delincuencia asesina más atroz, es la antihumanidad en estado puro. Todo esto se resume en el famoso grito del legionario falangista militar Millán-Astray contra Unamuno "¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!".
No me gusta ser alarmista, pero me gusta menos aún mirar para otro lado mientras quedan impunes las provocaciones, las agresiones, las palizas, los matonismos, los asesinatos y nuestros hijos van muriendo uno a uno en un goteo insoportable, intolerable e injusto. ¿Es que prevalece el miedo a determinados sectores del P.P., al cumplimiento estricto de la Ley (que luego se ceba con los ladrones de gallinas)? Lo he dicho mil veces y lo seguiré repitiendo hasta el final: necesitamos una democracia fuerte que aplique la Ley sin titubeos ni tibiezas, ni miedos, ni templanza de gaitas. Necesitamos un poder judicial honesto y justo, imparcial y no influenciable. Pero también un ejecutivo duro con la delincuencia criminal, la ampare quien la ampare y la proteja quien la proteja, para que no muera nadie, para que no mueran siempre los mismos.

Javier Auserd.