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La cueva del dinosaurio

Retirado en la paz de estos desiertos. Quevedo.

Retirado en la paz de estos desiertos. Quevedo.

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las Grandes Almas que la Muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,
libra, ¡oh gran Don Josef, docta la Imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.

Don Francisco de Quevedo y Villegas.

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3 comentarios

Trini -

Creo que, a Quevedo, no hay quien le gane en esto de los sonetos.

Un abrazo

Manuela -

¡Qué grande Don Francisco de Quevedo! No puedo evitar acordarme de un poema suyo de tema escatológico, pero que escrito por él tiene mucha gracia. También recuerdo otros, no os vayáis a pensar... Saludos.

Sakkarah -

¡Me encanta Quevedo! Es único.

Muchos besos, Dino.
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